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viernes, 12 de noviembre de 2010

Experto argentino rechaza legalizar fecundación artificial

Experto argentino rechaza legalizar fecundación artificial


BUENOS AIRES, 11 Nov. 10 (ACI).- El director del Servicio a la Vida del Movimiento Fundar, Nicolás Lafferriere, se opuso a la legalización de la fecundación in vitro porque vulnera la dignidad humana al prescindir del acto sexual para la creación del embrión y porque durante el procedimiento varios embriones –que ya son personas–, son eliminados.

En un comunicado, Lafferriere hizo esta advertencia ante el debate en la Cámara de Diputados de la Nación de varios proyectos de ley para legalizar la procreación artificial.

"El Magisterio de la Iglesia Católica es claro en señalar que el legislador no puede autorizar estas técnicas pues la transmisión de la vida humana no puede quedar reducida a meros procedimientos técnicos que no resultan proporcionados con la dignidad de cada vida humana" y porque durante el proceso de selección el derecho a la vida de muchos de estos es vulnerado, expresó.

Recordó que la fecundación in vitro disocia procreación y sexualidad, "de modo que la transmisión de la vida humana ya no se realiza en su ámbito propio, que es la unión conyugal, sino en el campo de un acto técnico, sometido a mecanismos de control y manipulación".

En este acto técnico, indicó, se vulnera el principio bioético de la dignidad humana debido al "alto número de embriones concebidos que mueren", la crioconservación de embriones, la eliminación de unos con fines científicos y de otros que son considerados "no aptos luego de la realización de un diagnóstico preimplantatorio".

Asimismo, advirtió sobre la cosificación del ser humano, debido a la lógica "productiva" en la transmisión de la vida; así como la mentalidad eugenésica en la selección de los embriones.

Lafferriere también recordó que la Constitución Nacional, los tratados internacionales y el Código Civil reconocen el comienzo de la vida desde la concepción, por lo que "cualquier legislación en el tema debe reconocer este punto de partida y adoptar las medidas para proteger al concebido, su dignidad y derechos fundamentales".

"Las nuevas posibilidades abiertas por las biotecnologías aplicadas a la vida humana necesitan encontrar un cauce seguro que garantice que su aplicación no se vuelva en contra de la misma persona. Sólo respetando la inviolabilidad de cada vida humana, la dignidad de la persona y la originalidad de la transmisión de la vida humana será posible que la biotecnología contribuya al bien de la persona, la familia y la sociedad", señaló.

La doctrina católica se opone a la fecundación in vitro por dos razones primordiales: primero, porque se trata de un procedimiento contrario al orden natural de la sexualidad que atenta contra la dignidad de los esposos y del matrimonio; segundo, porque la técnica supone la eliminación de seres humanos en estado embrionario tanto fuera como dentro del vientre materno, implicando varios abortos en cada proceso.


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No deje de ver el siguiente video de Mons. Héctor Aguer, Arzobispo de La Plata, sobre la "Técnica de Fecundación In Vitro":

 






martes, 22 de junio de 2010

El fin del matrimonio - Guillermo Cartasso

El fin del matrimonio
Guillermo Cartasso


El reciente dictamen que da preferencia para el tratamiento en el recinto del proyecto de matrimonio homosexual es, más allá de toda consideración moral y convicción religiosa, un pretenso instrumento inconstitucional.

De la misma manera lo son los proyectos de uniones civiles que buscan unir a dos personas del mismo sexo con visos de esponsalidad.

Los tratados internacionales que incorporó la Constitución nacional en su última reforma de 1994, particularmente los referidos a los derechos humanos, suelen hablar de los derechos de las "personas" o, precisamente, "seres humanos". Pero cuando se refieren a la sagrada institución del matrimonio hablan de "hombre" y "mujer", con lo cual una lógica y sana interpretación legislativa nos permite comprender que el matrimonio es una institución que, hasta hoy, en el derecho internacional es receptada como la unión de dos personas de diverso sexo, es decir, un varón y una mujer.

Por lo expuesto, cualquier legislación que fuera votada positivamente en favor del matrimonio homosexual sería una clara violación de la Constitución vigente.

Además, una norma de este tipo cambiaría toda la lógica del ordenamiento jurídico argentino, ya que el Código Civil, inspirado en el antiguo derecho romano, considera el matrimonio como el consorcio y la unión de un hombre con una mujer.

Para el caso de las "uniones civiles", podemos decir exactamente lo mismo, ya que no sería más que un matrimonio de hecho, pero con el reconocimiento de unión civil, unión que, en última instancia, tiene los mismos derechos que el matrimonio.

Por lo tanto, descubrir el velo en la unión civil es encontrarse ni más ni menos que con un matrimonio homosexual disfrazado de otra denominación.

Es verdad que cualquier ser humano tiene derecho a vivir en pareja con quien guste, pero de allí a reconocer la unión de dos personas de igual sexo con características esponsales, sea matrimonio o unión civil, es no sólo contrariar la ley natural, sino también desconocer y sacrificar una auténtica antropología en el altar de una voluntad que es minoritaria.

En efecto, desde que se legalizó la unión civil entre personas del mismo sexo en la ciudad de Buenos Aires fueron poco más de cincuenta las uniones realizadas entre personas de la misma condición sexual, frente a miles de uniones y de matrimonios heterosexuales consagrados en el mismo período.

Entonces, la pregunta que impera es si se está legislando para la mayoría o se está poniendo el Congreso al servicio de los intereses de un sector que, aunque activo, es a todas luces minoritario.

El fin del matrimonio es la edificación mutua de los cónyuges, la cual está dada por el talento propio que aporta la mujer al hombre y el hombre a la mujer. Es decir que no se puede ignorar que hombre y mujer tienen talentos que son connaturales a su condición sexual y que "sirven" para alumbrar una unión que tiene todas las condiciones para ser provechosa y feliz para los contrayentes.

Por otro lado, también la unión conyugal está destinada a la generación de la prole, es decir, en términos sociales, a la propagación de la especie. Ninguno de estos dos elementos, ni la mutua edificación aportada por lo masculino y lo femenino, ni la propagación de la especie, pueden darse en el contexto de esta pretendida institución de matrimonio homosexual, que parece ser sólo aceptada en el microclima que se genera muchas veces en los ámbitos legislativos y también en sectores minoritarios de la sociedad.

Porque no hay que olvidar que la cultura argentina no está preparada, por otra parte, y como argumento adicional, para un "matrimonio" de estas características. Nuestra sociedad sigue siendo sanamente ortodoxa y no se pliega a falsos progresismos que terminan desfigurando su rostro y empobreciendo una estructura que viene acuñada desde hace siglos.

Cabe pensar que la ideologización de ciertas posiciones pretenden imponerse a lo que es la recta razón y a lo que, en definitiva, quiere el pueblo argentino.

Es de desear que los legisladores nacionales tengan la lucidez suficiente para no apartarse más del sentir popular y, sobre todo, de lo que debe ser la misión de todo gobernante, es decir, trabajar por el bien común.


* El autor es abogado, director general de la Fundación Latina de Cultura y presidente del movimiento eclesial Fundar



Fuente: Diario LA NACIÓN, 22 de Junio del 2010.-






jueves, 6 de mayo de 2010

En Argentina adopción para homosexuales traería cambios insospechados

En Argentina adopción para homosexuales traería cambios insospechados


BUENOS AIRES, 04 May. 10 (ACI).- El Servicio a la Vida del Movimiento Fundar advirtió que permitir a las parejas homosexuales adoptar niños conllevará cambios insospechados en la vida de los menores, además de "una redefinición de la paternidad y la maternidad, convertidas en puro deseo y 'voluntad subjetiva' sin ningún parámetro objetivo".

"La niñez es una etapa decisiva de la vida, donde se forja la personalidad. La privación de la riqueza que significan un padre y una madre conlleva un gravísimo daño hacia los niños, con hondas consecuencias a nivel personal, familiar y social. La niñez no puede ser objeto de experimentos sociales", advirtió, al referirse a los proyectos de ley que buscarían dar a las parejas del mismo sexo la posibilidad de "tener descendencia" por vía artificial o a través de la adopción.

Tras advertir que la modificación del Código Civil propone un cambio en la definición de matrimonio y de la paternidad, el Servicio a la Vida recordó que en el caso de la adopción, su finalidad está "en función del interés superior del niño" y no "de los deseos de dos personas del mismo sexo"; porque "se priva al niño de la riqueza y complementariedad de la diversidad sexual en su crianza y educación, al tener que vivir en un hogar formado por dos varones o dos mujeres".

Asimismo, advirtió que la procreación artificial "conlleva una deshumanización del acto de transmisión de la vida", pues se fabrica un hijo "para satisfacer una 'voluntad procreacional' escindida totalmente de los presupuestos biológicos de la unión sexual entre hombre y mujer".

"Las personas del mismo sexo no podrían ser nunca los 'padres' de tales hijos concebidos por las técnicas de procreación artificial, pues faltaría el nexo biológico, al menos con uno de ellos", añadió.

En este último aspecto, indicó que si en dicho "matrimonio" homosexual se pensara en una relación sexual "con un tercero, consentida por el otro cónyuge del mismo sexo", se estaría estableciendo "un quebrantamiento del deber de fidelidad".

"De fondo se advierte una redefinición de la paternidad y la maternidad, convertidas en puro deseo y `voluntad subjetiva´ sin ningún parámetro objetivo. Se trastornan gravemente las relaciones fundantes de la personalidad, como son la maternidad-paternidad-filiación, e irrumpe un poder de dominio de las personas sobre la nueva vida humana, que es manipulada en función de la propia satisfacción", advirtió.




martes, 23 de marzo de 2010

Firme oposición a ley de uniones homosexuales en Argentina

Firme oposición a ley de uniones homosexuales en Argentina


BUENOS AIRES, 19 Mar. 10 (ACI).- El doctor Nicolás Lafferriere, director general del Movimiento FUNDAR, expuso esta semana ante la Comisión de Legislación General de la Cámara de Diputados de la Nación una serie de sólidos argumentos que explican su posición de rechazo a los dos proyectos legislativos de modificación del Código Civil y legalización de las uniones de personas del mismo sexo.

Lafferriere señaló que "el matrimonio no es una simple etiqueta que se pone o se quita de ciertas formas de unión entre personas (como si lo pudiéramos llamar asociación u otro tipo de denominación), sino que expresa esa peculiar institución humana que ofrece el mejor ámbito para la entrega mutua entre hombre y mujer que está en la base de la transmisión de la vida humana".

Refiriéndose a la adopción por parte de homosexuales, el experto dijo que "se desdibuja seriamente esa noble institución jurídica, que deja de estar en función del interés superior del niño y se convierte en un mecanismo para proveer de un hijo a unos padres. Ello sin considerar las objeciones que se señalan en torno a los efectos sobre la identidad de los niños de una tal posibilidad de adopción por parte de uniones homosexuales".

Seguidamente indicó que el cambio que se pretende aplicar en el código civil para sustituir los términos "hombre y mujer" por "contrayentes" podría generar situaciones inverosímiles como en la que "algunos podrían pretender en el futuro celebrar un matrimonio con tres o más contrayentes, intentando forzar una interpretación en torno a un artículo que es clave en la concepción del matrimonio, que por otra parte no está definido ni en el Código ni en otras leyes".

Lafferriere rechazó luego la procreación artificial en las uniones homosexuales pues conlleva a "una deshumanización del acto de transmisión de la vida, que se convierte así en un mero procedimiento técnico de 'fabricación' de un hijo, para satisfacer una 'voluntad procreacional' escindida totalmente de los presupuestos biológicos de la unión sexual entre hombre y mujer".

"Los proyectos, al redefinir matrimonio, pretenden conceder a las uniones de personas del mismo sexo 'todos los beneficios' del matrimonio, sin cumplir con esa función social que sí cumple, de manera propia, específica y excluyente, el matrimonio entre varón y mujer. Resulta objetable, en este sentido, el artículo 33 del proyecto de la Diputada Vilma Ibarra, que concede una suerte de 'cheque en blanco' al pretender equiparar al matrimonio a las uniones de personas del mismo sexo en todo el ordenamiento jurídico".

En este tipo de proyectos, denunció, "subyace un pensamiento radicalmente individualista de la persona y la familia... el matrimonio queda fundado en la mera pulsión subjetiva de las partes, en sus impulsos psicológicos, desconociendo los aspectos antropológicos y sociales involucrados en el matrimonio de varón y mujer".

Tras advertir que en este delicado tema los legisladores tienen una gran responsabilidad, el experto concluyó exhortando a fortalecer la institución familiar: "si queremos contribuir al verdadero desarrollo nacional tenemos que ir en la dirección de fortalecer al matrimonio entre varón y mujer, como institución estable que ofrece el ámbito adecuado para la transmisión de la vida humana y la generación de una sociedad más fraterna y justa".



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