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martes, 31 de mayo de 2011

Laicos católicos deben participar en política sin sucumbir a sed de poder, dice el Papa

Laicos católicos deben participar en política sin sucumbir a sed de poder, dice el Papa


VATICANO, 26 May. 11 (ACI/EWTN Noticias).- El Papa Benedicto XVI señaló esta tarde que los laicos católicos deben participar, en primera persona, en la vida pública y política para ofrecer su necesaria contribución a la sociedad, formados a partir de la Doctrina Social de la Iglesia que los purifique de la "sed de poder".

Así lo indicó el Papa en su discurso luego de presidir el rezo del Rosario con los obispos italianos en ocasión del 150° aniversario de la unidad del país, en el que se meditó los misterios luminosos instituidos por el Beato Juan Pablo II.

El Santo Padre dijo también a los obispos: "no dudéis en estimular a los fieles laicos a vencer todo espíritu de cerrazón, distracción e indiferencia y a participar en primera persona en la vida pública".

A los prelados que celebran su asamblea plenaria desde el lunes, el Papa alentó a "animar las iniciativas de formación inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia, para quien está llamado a la responsabilidad política y administrativa no sea víctima de la tentación de explotar la propia posición para intereses personales o sed de poder".

martes, 14 de diciembre de 2010

Bien por Mons. Gea - P. Jorge Loring

Bien por Mons. Gea
P. Jorge Loring, S.I.



Mons. José Gea, antiguo obispo de Mondoñedo-Ferrol, y hoy, ya jubilado, misionero en Perú, ha publicado en RELIGIÓN EN LIBERTAD (11-XII-2010) un excelente artículo refutando unas ideas del ministro socialista Ramón Jáuregui.

Dijo el ministro que las leyes las hacen los hombres, no Dios. Y contesta el obispo que la Iglesia no hace leyes opinables, sino que enseña lo que Dios a mandado.

La Iglesia no se mete en política cuando habla del aborto, eutanasia, sexo, etc., sino que busca el bien común siguiendo el mandato de su fundador Jesucristo.

Pero los anticatólicos la quieren callada para imponer ellos sus ideas sin oposición.

Un político socialista, si es católico, debe obedecer a Dios que manda no condenar a muerte a una persona humana inocente.

Todos los responsables de la ley que permite el aborto voluntario son colaboradores de un “asesinato abominable”, como le llama el Concilio Vaticano II.

Ningún católico puede apoyar esa ley, porque dice la Biblia que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5, 29).



martes, 23 de noviembre de 2010

Los católicos en la Política, entre resistencias, espera y reanudación - Clarence Green

Los católicos en la Política, entre resistencias, espera y reanudación
Los valores no negociables no son una opción confesional, son una opción por el bien común
Clarence Green (L'Ottimista)


Activada la fase de la “resistencia”, casi agotada la fase de “espera”, para los católicos empeñados en política está por abrirse la era de la “reanudación”. Siguiendo la huella de la publicación el Católico en Política: manual para reanudarlo (Cantagalli, 2010), del Arzobispo de Trieste, Mons. Giampaolo Crepaldi, la Universidad Europea de Roma, el pasado 16 de noviembre, luego de la inauguración del año académico 2010/11, realizó el debate “el católico en política” promovido por la Fundación L’ottimista.

La relación del Arzobispo de Trieste se presentó junto con la intervención de cuatro parlamentarios de diversas extracciones y experiencias políticas, pero todos unidos por una profunda fe católica, con participación cotidiana a la Santa Misa, valga decir. El director editorial del Ottimista, Antonio Gaspari, moderador de la mesa redonda, recordó que la gran limitante de los católicos en política era y está representada por la “ausencia de un proyecto cultural y de una debilidad en la respuesta al proceso de secularización”. La nueva misión es vencer la irrelevancia del pensamiento católico en el ámbito político y cultural, del que cada hombre de institución debe hacerse cargo. Un desafío dramático y, al mismo tiempo, cautivante, cuyo punto de partida es la reevaluación, tanto deseada por el teólogo, recientemente beatificado, John Henry Newman. Como explicó la honorable Paola Binetti, la consciencia representa nuestra capacidad de “discernir frente a tantos mensajes, ‘veloces’, frecuentemente inquietantes y contradictorios”. Nos encontramos entonces frente a un empalme, a una ocasión histórica que los políticos católicos tienen para volver a tomar seriamente en la mano el timón de la sociedad y mejorarla. El camino justo es fácilmente individuable en la Doctrina Social de la Iglesia que ejemplifica bien los valores no negociables, respecto a los cuales el político católico no puede contravenir absolutamente en nombre de ningún tipo de consenso electoral.

Distinta es la Doctrina económica de la Iglesia pero nada independiente de los valores del todo no negociables. A este propósito el honorable Alessandro Pagano citó la negatividad más evidente de los últimos decenios: disminución demográfica, consumismo desenfrenado, crecimiento del PIL con fin en sí mismo, endeudamiento. “Por años el crecimiento de la población se vio como un obstáculo al desarrollo – observó Pagano -. El resultado fue el envejecimiento de la población con un consecuente aumento del gasto social y pensional, como consecuencia la presión fiscal. Contrario a esto se puede constatar que son los países con mayor crecimiento demográfico (India, Turquía, Brasil, etc.) los que avanzan económicamente”, no es un caso.

La opción de cambio propuesta por la Doctrina Social de la Iglesia implica a veces hacer opciones radicales como por ejemplo el abandono del propio partido o de la propia formación: esto fue lo que le sucedió a la misma Binetti, que el invierno pasado dejó el partido Democrático y se unió al UDC, o al honorable Francesco Saverio Romano que hace dos meses abandonó el UDC para pasar al grupo mixto y apoyar “por una cuestión de responsabilidad” el gobierno Berlusconi. “Un retorno a la unidad de los católicos podría ser una opción no arriesgada – afirmó Romano -. Lo que yo auspicio es sobre todo un partido donde los católicos sean prevalentes. Es pues necesario un cambio cultural a fin que los poderes hasta hoy ‘no controlables’ por la voluntad popular, como el judicial, financiero o mediático, puedan ser redimensionados”.

Un punto firme es representado por la confesionalidad de los valores católicos aplicados a la política, no por fruto de una opción de fe sino por beneficios para la sociedad civil. Lo recordó el senador Stefano De Lillo según el cual “debemos empeñarnos y ‘ensuciarnos las manos’ porque la historia nos da la razón. Pienso en la cuestión demográfica, también en el daño efectivo de un instrumento abortivo como la píldora RU486”.

A la conclusión de la conferencia Mons. Crepaldi recordó que la Iglesia plantea problemas de carácter ético, sin embargo es tarea de la política proveer las soluciones. El núcleo base es constituido obviamente por los valores no negociables: “Un país que no sostiene la vida, ¿qué país es?. Si consideramos ‘progreso’, asesinar un ser humano por medio del aborto o de la eutanasia, si la cultura de la muerte prevalece sobre la cultura de la vida no vamos lejos…”, declaró. Entonces sobre este desafío es que se articulará el reanudar la política de los católicos. No es pensable, todavía, un renacimiento de ellos si no se procede a una “acumulación cultural que derrote las aporías y las contradicciones de estos últimos decenios. Los políticos católicos podrán hacerlo solamente si saben ser fieles al Papa y a su magisterio”, concluyó Mons. Crepaldi.






martes, 21 de septiembre de 2010

Doctrina Social de la Iglesia es antídoto contra ideologización, dice Mons. Aguer

Doctrina Social de la Iglesia es antídoto contra ideologización, dice Mons. Aguer


BUENOS AIRES, 19 Sep. 10 (ACI).- El Arzobispo de La Plata, Mons. Héctor Aguer, afirmó que la Doctrina Social de la Iglesia es el mejor antídoto contra la ideologización de los jóvenes, que tanto daño y dolor ha causado en Argentina. También pidió laicos formados decididos a participar en la vida pública.

Durante la inauguración del 1° Congreso de Doctrina Social de la Iglesia, organizado por la Pastoral Social arquidiocesana, el Prelado recordó que es tarea de la Iglesia "servir a la formación de las conciencias, para que cada generación reemprenda la tarea fundamental de edificar un orden social justo".

En ese sentido, indicó que es deber de los laicos participar en la construcción de un país más justo, a través de los diversos ámbitos profesionales, económicos y políticos. "Es, por desgracia, en este campo donde se echa de menos la presencia de católicos cabales, bien formados en la fe y en la cosmovisión cristiana", expresó.

Mons. Aguer señaló que "es precisamente allí, en el mundo turbulento y a menudo sospechoso de la política, donde tendrían que expresar con su aporte la piedad para con esta patria nuestra sometida a un proceso de decadencia que por momentos pareciera irreparable".

En ese sentido, destacó la importancia de la Doctrina Social de la Iglesia. "El objetivo de esa enseñanza es contribuir a la purificación de la razón y aportar su propia ayuda para que lo que es justo, aquí y ahora, pueda ser reconocido y después puesto también en práctica", explicó.

Benedicto XVI, recordó, sitúa la doctrina social católica "en el punto en que se encuentran la fe y la política, que tiene por tarea principal el orden justo de la sociedad y del Estado".



martes, 14 de septiembre de 2010

¿De qué autoridad política mundial habla Benedicto XVI?

¿De qué autoridad política mundial habla Benedicto XVI?


(Religión en Libertad) – Creyentes en el Apocalipsis e incrédulos sensatos conocedores de los desmanes ideológicos y económicos de Naciones Unidas han coincidido por una vez. O al menos lo han hecho aquellos que han leído superficialmente Caritas in Veritate. El punto de encuentro ha sido la mención que Benedicto XVI hace en su Encíclica a la necesidad de una autoridad política mundial que gobierne la globalización.

Por si fuéramos pocos, y ante tan rentable ocasión, los aprovechados de El País (7 de julio, San Fermín) resumieron el jugoso texto papal en titular tan simplón como falso: «Un Ratzinger globalizado y de izquierdas». Nada nuevo en la negrita del diario global, que, como es habitual, desdibuja la verdad de las cosas para mantener su nicho de mercado, algo refrito por la crisis y las infidelidades mediáticas de su gran timonel.

El paisano periodista, que parece mostrar dificultades sinápticas, quiere vender fletán por merluza. Gustos culinarios aparte, «el ser es y el no ser no es»: bien podría explicárselo el ministro de la metafísica. El Papa sostiene en Caritas in Veritate un clásico principio de filosofía política (ubi societas, ibi potestas; donde hay sociedad, hay potestad), y reconoce que la globalización es un proceso ineludible y no necesariamente perjudicial, si se encauza hacia el bien común global, lo que requeriría precisamente una autoridad política mundial. Lejos de Benedicto XVI está postular un poder universal monocrático, al que califica de “peligroso”. Por el contrario propugna su debido carácter democrático, con división de poderes, fundado en el principio de solidaridad, subsidiario de los Estados y de las sociedades, centrado en la persona y su trascendencia, respetuoso del orden moral y de los verdaderos derechos fundamentales objetivos vinculados a los deberes, y regulado por un derecho internacional subsidiario no forjado meramente por las relaciones de poder, sino subordinado al bien común global que le otorga sentido y dirección.

Cualquier parecido entre la autoridad política global propuesta por Benedicto XVI y la realidad presente de Naciones Unidas es un completo sinsentido, un desafortunado juego de irreales simetrías. ¿Qué tiene que ver el bien global común con la promoción del aborto como método de control de natalidad o el cuestionamiento de la patria potestad de los padres, políticas ambas financiadas y bendecidas por diversas agencias onusinas?. ¿Y la legión de funcionarios «tax free» y sus reuniones en hoteles de lujo con el auténtico desarrollo de la humanidad?. Que Naciones Unidas carece de autoridad moral por desmanes y tropelías a escala planetaria es un hecho del que Benedicto XVI es notario privilegiado.

Sin embargo, los defensores del estatalismo nacional (a los que tanto gusta cultivar la dicotomía derecha-izquierda) han encontrado un nuevo leitmotiv para su destartalada existencia ideológica: braman ahora por un estado universal: una ciudadanía universal, una legislación y una jurisdicción universales, y la extirpación de la patria, la nación y lo que de diferente pueda existir en lo humano. Aspiran a labrar la piedra en bruto de lo humano natural, y dar el salto al nuevo estado social en el que dejada atrás la naturaleza que nos diferencia, el derecho nos otorgará la soberanía de una irrestricta igualdad, en una utopía mesiánicamente anunciada.

Frente a ello, el Papa nos recuerda sabiamente que los Estados, los pueblos, las naciones, las comunidades intermedias y, sobre todo, la familia, son garantías de libertad frente a esa insalubre internacionalización que quiere acabar a manotazos con todo aquello que se interponga entre el poder monocrático universal y la indefensa individualidad del ser humano. Contra el mesianismo libertario, la caridad en la verdad.



viernes, 10 de septiembre de 2010

Analizarán los nuevos desafíos de los trabajadores

Analizarán los nuevos desafíos de los trabajadores


La Plata (Buenos Aires), 8 Set. 10 (AICA).- Los días 11 y 12 de setiembre, en la sede de la Acción Católica platense (calle 51, Nº 815, entre 10 y 11, de La Plata), se llevará a cabo el 10º Encuentro Nacional de Trabajadores, que organiza el Sector Trabajadores de la Acción Católica (SETRAC).

Los ejes de análisis de estas jornadas serán “La participación de los trabajadores en la vida de la empresa”, “La dignidad de la mujer trabajadora y la igualdad de sus derechos”, “El fomento del trabajo para las personas con capacidades diferentes” y “El rol del Estado a través del Ministerio de Trabajo. Nuevos desafíos”.

El encuentro prevé la participación del ministro de Trabajo bonaerense, Oscar Cuartango, mientras que la iluminación teológica estará a cargo del arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer.

Tras la exposición de Emilio Inzaurraga, presidente del Consejo Nacional de la Acción Católica Argentina (A.C.A.), un representante de la Hermandad Obrera de la Acción Católica de España (HOAC) se referirá a la actualidad laboral de su país y el doctor Néstor Rodríguez Brunengo disertará sobre “Participación de los trabajadores en la empresa en el marco del artículo 14 bis de la Constitución Nacional”.

La licenciada Alejandra Torres, dirigente sindical en el Hospital de Clínicas y miembro de la A.C.A., ofrecerá su testimonio sobre “la igualdad de derechos de la mujer en el mundo del trabajo”, y la licenciada Mirta Hendrikson, coordinadora general del SECLAS (Sector de Trabajadores con Discapacidades) hablará acerca de la inserción laboral de los sectores vulnerables.

El contenido de las exposiciones se considerará después en una mesa redonda y buscará acordar los cursos de acción a seguir, para concretar el compromiso que se asuma en estas temáticas. La jornada del sábado concluirá con la misa.

El domingo, a las 10.30, hablará el ministro de Trabajo bonaerense, doctor Oscar Cuartango, sobre “la misión del Ministerio de Trabajo en el logro de una mayor participación de los trabajadores en la empresa”.

Previamente se presentará el Congreso de Doctrina Social de la Iglesia, en La Plata y, en el cierre, se darán las conclusiones a cargo del Secretariado Nacional del SETRAC.


Inscripción e informes:
(011) 4331-6323




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