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martes, 19 de julio de 2011

Escandaliza a la Unión Europea la nueva constitución húngara

Escandaliza a la Unión Europea la nueva constitución húngara


Budapest (Hungría), 18 Jul. 11 (AICA).- “Rezando ante la tumba del gran Cardenal Mindszenty en la catedral de Esztergom, me enteré que su amada Hungría había aprobado una nueva constitución a favor de la vida. El cardenal, quien se refugió en la embajada de los Estados Unidos durante 16 años después de que los tanques soviéticos aplastaron la revolución húngara de 1956, hubiera estado más que orgulloso”, manifestó Steven W. Mosher, presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute - PRI), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.

“Hungría aprobó una nueva Constitución que prohíbe el matrimonio homosexual y protege la vida humana desde la concepción, un hecho que no tiene precedentes y que conmocionó a la Unión Europea y provocó una violenta reacción de parte de los grupos a favor del aborto y activistas homosexuales en todo el mundo”, dice Mosher en una nota que publicó el PRI.

Aprobada el 18 de abril, el documento también hace cambios en todos los niveles de la estructura política de Hungría, como las reformas financieras destinadas a dirigir los déficits globales del país. De acuerdo con los funcionarios húngaros, esta Constitución está diseñada para ser el paso final de la toma de distancia del estilo de gobierno comunista y declararse ex país del bloque soviético.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Europa condena la Violencia Terrorista contra los Cristianos

Europa condena la Violencia Terrorista contra los Cristianos


Primera reacción de satisfacción de la Iglesia a través de Radio Vaticano


BRUSELAS, lunes 21 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- Los ministros de Exteriores de la Unión Europea han mostrado su condena de los “actos terroristas” contra las minorías cristianas y sus lugares de culto, así como a otras minorías religiosas, incluidas musulmanas, dentro de las conclusiones de una reunión mantenida hoy en Bruselas.

En el documento conclusivo de la reunión, los ministros europeos afirman que en Europa "continuarán apoyando iniciativas en el ámbito del diálogo intercultural e interreligioso en un espíritu de apertura, implicación y entendimiento mutuo".

Asimismo, han reiterado "el fuerte compromiso de la Unión Europea de promover y proteger la libertad religiosa o credo sin discriminación".

jueves, 17 de febrero de 2011

Converso cristiano sería ejecutado por renunciar al Islam

Converso cristiano sería ejecutado por renunciar al Islam


KINGSTON, 16 Feb. 11 (ACI).- El Jefe de la Comisión de Derechos Humanos del Episcopado de Canadá, Arzobispo Brendan M. O'Brien, solicitó a su gobierno que interceda para evitar que el cristiano converso del islam en Afganistán, Musa Sayed, sea ejecutado por haber cometido "apostasía" al haber renunciado a su fe musulmana.

En una misiva enviada al ministro canadiense de asuntos exteriores, Lawrence Cannon, el Prelado pide prestar atención a este "caso urgente" pues la vida de Sayed pende actualmente de un hilo.

Sayed se convirtió al cristianismo entre 2002 y 2003. Como terapeuta físico él mismo con una pierna amputada, trabajó con el Comité Internacional de la Cruz Roja durante 15 años. Se especializa en atender niños con extremidades postizas.

De ser ejecutado, dejaría a su esposa y seis hijos, quienes han huido del país para salvaguardar su seguridad.

jueves, 27 de enero de 2011

Ataques de "laicistas-progresistas" impiden celebrar Misa en Universidad de Barcelona

Ataques de "laicistas-progresistas" impiden celebrar Misa en Universidad de Barcelona


BARCELONA, 25 Ene. 11 (ACI).- Los constantes ataques "anti-capilla" de un grupo de jóvenes autoproclamados "laicistas-progresistas" impiden a estudiantes y docentes de la Universidad de Barcelona (España) ejercer su derecho a profesar libremente su fe y asistir a Misa en el campus.

"No habrá más misas hasta que la universidad pueda garantizar la seguridad de los estudiantes que quieran asistir a la liturgia", decidió el miércoles 12 de enero la UB en una reunión con los representantes de la Iglesia.

Las autoridades decidieron construir una entrada directa a la capilla como medida de seguridad para los católicos que quieren asistir a Misa sin que los grupos de intolerantes los insulten ni agredan en el camino.

Según informó el diario ABC, pocos días antes de la visita del Papa Benedicto XVI a la ciudad condal en noviembre de 2010, un grupo de estudiantes "laicistas-progresistas" intentaron boicotear una de las misas universitarias. A partir del altercado, las ceremonias fueron oficiadas bajo protección policial.

El 15 de diciembre del pasado año, 40 estudiantes irrumpieron en el recinto universitario para impedir la celebración. "Es lamentable que se den estas situaciones de boicot", porque impiden a las personas "expresar libremente sus creencias y eso no puede permitirse", indicó el sacerdote Mosén Lluís Ramis, uno de los dos profesores encargados de oficiar la misa en la capilla. "Lo que ocurre muchos miércoles aquí no tiene ninguna justificación", añadió al diario ABC.

La universidad mantiene un convenio desde 1988 con el Arzobispado de Barcelona por el cual se compromete a proporcionar un espacio académico de culto católico a los fieles universitarios.

"El artículo 18 de la Ley de Derechos Humanos y la propia Constitución garantizan ese derecho al ciudadano", agregó el Padre Ramis.

Los atentados contra la capilla de la UB demuestran la agresividad e intolerancia del movimiento estudiantil progresista. Los alumnos católicos se sienten acosados y temen que se produzca una agresión física. "A una de las profesoras la zarandearon y a muchos de nosotros nos increpan cada Misa", indicó uno de los alumnos afectados al diario.

Tras la suspensión de las Misas, la Universidad catalana ha puesto trabas a quienes deseen llegar a la capilla. Los fieles deben identificarse y pedir permiso al decanato o al rectorado. A pesar de estas medidas, algunos profesores aseguran no haber logrado el acceso.

El director de la Pastoral Juvenil de Barcelona, Mons. Joaquim Vidal, en declaraciones a la plataforma cívica Hazteoir.org, explicó que frente a las violentas amenazas, "nos mantenemos expectantes, es un problema de difícil solución, y si se producen más incidentes veremos qué medidas pediremos a la Universidad".

El grupo de protesta está formado por unos 40 estudiantes y un reducido grupo de profesores. "Han conseguido del rectorado todo lo que se han propuesto hasta ahora. Primero cerrar la capilla y después ponérnoslo difícil para rezar. Es intolerable", declaró una de las docentes acosadas a ABC.

Los alumnos "anti-capilla" exigen a la Universidad que se abra al debate público la validez de la cesión de espacios universitarios al culto religioso y que se detenga la actividad religiosa dentro de la universidad. Los estudiantes católicos enviaron una carta de denuncia al rectorado.

Según indicó el diario ABC, aún no obtienen respuesta. "Los cristianos son como ratas: apunta bien", es una de las pintas que podía leerse en la universidad catalana.



sábado, 1 de enero de 2011

“La libertad religiosa, camino de la paz”

“La libertad religiosa, camino de la paz”
El mensaje del Papa para la Jornada de la Paz 2011 en 48 frases


1.- Se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos.

2.- Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa.

3.- Todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral.

4.- En la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana.

5.- Por tanto, exhorto a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37).

6.- El derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana, cuya naturaleza trascendente no se puede ignorar o descuidar. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 27). Por eso, toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual. Si no se reconoce su propio ser espiritual, sin la apertura a la trascendencia, la persona humana se repliega sobre sí misma, no logra encontrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida, ni conquistar valores y principios éticos duraderos, y tampoco consigue siquiera experimentar una auténtica libertad y desarrollar una sociedad justa.

7.- La libertad religiosa está en el origen de la libertad moral. En efecto, la apertura a la verdad y al bien, la apertura a Dios, enraizada en la naturaleza humana, confiere a cada hombre plena dignidad, y es garantía del respeto pleno y recíproco entre las personas. Por tanto, la libertad religiosa se ha de entender no sólo como ausencia de coacción, sino antes aún como capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad.

8.- Una libertad enemiga o indiferente con respecto a Dios termina por negarse a sí misma y no garantiza el pleno respeto del otro. Una voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses momentáneos y pasajeros; no tiene una “identidad” que custodiar y construir a través de las opciones verdaderamente libres y conscientes.

9.- No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras “voluntades”, que también están desconectadas de su ser más profundo, y que pueden hacer prevalecer otras “razones” o incluso ninguna “razón”.

10.- La ilusión de encontrar en el relativismo moral la clave para una pacífica convivencia, es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos. Se comprende entonces la necesidad de reconocer una doble dimensión en la unidad de la persona humana: la religiosa y la social.

11.- A este respecto, es inconcebible que los creyentes «tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos».

12.- La familia fundada sobre el matrimonio, expresión de la unión íntima y de la complementariedad entre un hombre y una mujer, se inserta en este contexto como la primera escuela de formación y crecimiento social, cultural, moral y espiritual de los hijos, que deberían ver siempre en el padre y la madre el primer testimonio de una vida orientada a la búsqueda de la verdad y al amor de Dios.

13.- La familia, primera célula de la sociedad humana, sigue siendo el ámbito primordial de formación para unas relaciones armoniosas en todos los ámbitos de la convivencia humana, nacional e internacional. Éste es el camino que se ha de recorrer con sabiduría para construir un tejido social sólido y solidario, y preparar a los jóvenes para que, con un espíritu de comprensión y de paz, asuman su propia responsabilidad en la vida, en una sociedad libre.

14.- Cuando se reconoce la libertad religiosa, la dignidad de la persona humana se respeta en su raíz, y se refuerzan el ethos y las instituciones de los pueblos. Y viceversa, cuando se niega la libertad religiosa, cuando se intenta impedir la profesión de la propia religión o fe y vivir conforme a ellas, se ofende la dignidad humana, a la vez que se amenaza la justicia y la paz, que se fundan en el recto orden social construido a la luz de la Suma Verdad y Sumo Bien.

15.- La libertad religiosa significa también, en este sentido, una conquista de progreso político y jurídico. Es un bien esencial: toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos.

16.- No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna. En este ámbito, el ordenamiento internacional resulta emblemático y es una referencia esencial para los Estados, ya que no consiente ninguna derogación de la libertad religiosa, salvo la legítima exigencia del justo orden público.

17.- La libertad religiosa no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino de toda la familia de los pueblos de la tierra. Es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre. Es un «indicador para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos».

18.- La libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa. La libertad religiosa no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la propia comunidad y en la sociedad, en coherencia con el ser relacional de la persona y la naturaleza pública de la religión.

19.- Es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún es la contribución ética de la religión en el ámbito político. No se la debería marginar o prohibir, sino considerarla como una aportación válida para la promoción del bien común. En esta perspectiva, hay que mencionar la dimensión religiosa de la cultura, que a lo largo de los siglos se ha forjado gracias a la contribución social y, sobre todo, ética de la religión. Esa dimensión no constituye de ninguna manera una discriminación para los que no participan de la creencia, sino que más bien refuerza la cohesión social, la integración y la solidaridad.

20.- La instrumentalización de la libertad religiosa para enmascarar intereses ocultos, como por ejemplo la subversión del orden constituido, la acumulación de recursos o la retención del poder por parte de un grupo, puede provocar daños enormes a la sociedad. El fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza.

21.- ¿Cómo negar la aportación de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre. Las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios, han contribuido mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, así como a la conquista de instituciones democráticas y a la afirmación de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones.

22.- También hoy, en una sociedad cada vez más globalizada, los cristianos están llamados a dar su aportación preciosa al fatigoso y apasionante compromiso por la justicia, al desarrollo humano integral y a la recta ordenación de las realidades humanas, no sólo con un compromiso civil, económico y político responsable, sino también con el testimonio de su propia fe y caridad.

23.- La exclusión de la religión de la vida pública, priva a ésta de un espacio vital que abre a la trascendencia. Sin esta experiencia primaria resulta difícil orientar la sociedad hacia principios éticos universales, así como al establecimiento de ordenamientos nacionales e internacionales en que los derechos y libertades fundamentales puedan ser reconocidos y realizados plenamente, conforme a lo propuesto en los objetivos de la Declaración Universal de los derechos del hombre de 1948, aún hoy por desgracia incumplidos o negados.

24.- La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política.

25.- No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, ambos absolutizan una visión reductiva y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo.

26.- La sociedad que quiere imponer o, al contrario, negar la religión con la violencia, es injusta con la persona y con Dios, pero también consigo misma. Dios llama a sí a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensión natural y espiritual, reclama una correspondencia en términos de libertad y responsabilidad, con todo el corazón y el propio ser, individual y comunitario.

27.- Las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella. A través de la acción democrática de ciudadanos conscientes de su alta vocación, se han de conmensurar con el ser de la persona, para poder secundarlo en su dimensión religiosa. Al no ser ésta una creación del Estado, no puede ser manipulada, sino que más bien debe reconocerla y respetarla.

28.- El ordenamiento jurídico en todos los niveles, nacional e internacional, cuando consiente o tolera el fanatismo religioso o antirreligioso, no cumple con su misión, que consiste en la tutela y promoción de la justicia y el derecho de cada uno. Éstas últimas no pueden quedar al arbitrio del legislador o de la mayoría porque, como ya enseñaba Cicerón, la justicia consiste en algo más que un mero acto productor de la ley y su aplicación.

29.- El patrimonio de principios y valores expresados en una religiosidad auténtica es una riqueza para los pueblos y su ethos. Se dirige directamente a la conciencia y a la razón de los hombres y mujeres, recuerda el imperativo de la conversión moral, motiva el cultivo y la práctica de las virtudes y la cercanía hacia los demás con amor, bajo el signo de la fraternidad, como miembros de la gran familia humana.

30.- La dimensión pública de la religión ha de ser siempre reconocida, respetando la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para dicho fin, es fundamental un sano diálogo entre las instituciones civiles y las religiosas para el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la sociedad.

31.- En un mundo globalizado, caracterizado por sociedades cada vez más multiétnicas y multiconfesionales, las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana. Sobre la base de las respectivas convicciones religiosas y de la búsqueda racional del bien común, sus seguidores están llamados a vivir con responsabilidad su propio compromiso en un contexto de libertad religiosa.

32.- El espacio público, que la comunidad internacional pone a disposición de las religiones y su propuesta de “vida buena”, favorece el surgir de un criterio compartido de verdad y de bien, y de un consenso moral, fundamentales para una convivencia justa y pacífica.

33.- Los líderes de las grandes religiones, por su papel, su influencia y su autoridad en las propias comunidades, son los primeros en ser llamados a vivir en el respeto recíproco y en el diálogo.

34.- Los cristianos, por su parte, están llamados por la misma fe en Dios, Padre del Señor Jesucristo, a vivir como hermanos que se encuentran en la Iglesia y colaboran en la edificación de un mundo en el que las personas y los pueblos «no harán daño ni estrago […], porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar» (Is 11, 9).

35.- El diálogo entre los seguidores de las diferentes religiones constituye para la Iglesia un instrumento importante para colaborar con todas las comunidades religiosas al bien común. La Iglesia no rechaza nada de lo que en las diversas religiones es verdadero y santo.

36.- La política y la diplomacia deberían contemplar el patrimonio moral y espiritual que ofrecen las grandes religiones del mundo, para reconocer y afirmar aquellas verdades, principios y valores universales que no pueden negarse sin negar la dignidad de la persona humana.

37.- Pero, ¿qué significa, de manera práctica, promover la verdad moral en el mundo de la política y de la diplomacia? Significa actuar de manera responsable sobre la base del conocimiento objetivo e íntegro de los hechos; quiere decir desarticular aquellas ideologías políticas que terminan por suplantar la verdad y la dignidad humana, y promueven falsos valores con el pretexto de la paz, el desarrollo y los derechos humanos; significa favorecer un compromiso constante para fundar la ley positiva sobre los principios de la ley natural.

38.- Todo esto es necesario y coherente con el respeto de la dignidad y el valor de la persona humana, ratificado por los Pueblos de la tierra en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas de 1945, que presenta valores y principios morales universales como referencia para las normas, instituciones y sistemas de convivencia en el ámbito nacional e internacional.

39.- A pesar de las enseñanzas de la historia y el esfuerzo de los Estados, las Organizaciones internacionales a nivel mundial y local, de las Organizaciones no gubernamentales y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que cada día se esfuerzan por tutelar los derechos y libertades fundamentales, se siguen constatando en el mundo persecuciones, discriminaciones, actos de violencia y de intolerancia por motivos religiosos.

40.- Particularmente en Asia y África, las víctimas son principalmente miembros de las minorías religiosas, a los que se les impide profesar libremente o cambiar la propia religión a través de la intimidación y la violación de los derechos, de las libertades fundamentales y de los bienes esenciales, llegando incluso a la privación de la libertad personal o de la misma vida.

41.- Como ya he afirmado, se dan también formas más sofisticadas de hostilidad contra la religión, que en los Países occidentales se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos. Son formas que fomentan a menudo el odio y el prejuicio, y no coinciden con una visión serena y equilibrada del pluralismo y la laicidad de las instituciones, además del riesgo para las nuevas generaciones de perder el contacto con el precioso patrimonio espiritual de sus Países.

42.- La defensa de la religión pasa a través de la defensa de los derechos y de las libertades de las comunidades religiosas. Que los líderes de las grandes religiones del mundo y los responsables de las naciones, renueven el compromiso por la promoción y tutela de la libertad religiosa, en particular, por la defensa de las minorías religiosas, que no constituyen una amenaza contra la identidad de la mayoría, sino que, por el contrario, son una oportunidad para el diálogo y el recíproco enriquecimiento cultural. Su defensa representa la manera ideal para consolidar el espíritu de benevolencia, de apertura y de reciprocidad con el que se tutelan los derechos y libertades fundamentales en todas las áreas y regiones del mundo.

43.- Me dirijo a las comunidades cristianas que sufren persecuciones, discriminaciones, actos de violencia e intolerancia, en particular en Asia, en África, en Oriente Medio y especialmente en Tierra Santa, lugar elegido y bendecido por Dios. A la vez que les renuevo mi afecto paterno y les aseguro mi oración, pido a todos los responsables que actúen prontamente para poner fin a todo atropello contra los cristianos que viven en esas regiones. Que los discípulos de Cristo no se desanimen ante las adversidades actuales, porque el testimonio del Evangelio es y será siempre un signo de contradicción.

44.- Meditemos en nuestro corazón las palabras del Señor Jesús: «Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados […]. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5, 5-12). Renovemos, pues, «el compromiso de indulgencia y de perdón que hemos adquirido, y que invocamos en el Pater Noster, al poner nosotros mismos la condición y la medida de la misericordia que deseamos obtener: “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6, 12)».

45.- La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios. Expreso también mi deseo de que en Occidente, especialmente en Europa, cesen la hostilidad y los prejuicios contra los cristianos, por el simple hecho de que intentan orientar su vida en coherencia con los valores y principios contenidos en el Evangelio. Que Europa sepa más bien reconciliarse con sus propias raíces cristianas, que son fundamentales para comprender el papel que ha tenido, que tiene y que quiere tener en la historia; de esta manera, sabrá experimentar la justicia, la concordia y la paz, cultivando un sincero diálogo con todos los pueblos.

46.- El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional.

47.- La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple ausencia de la guerra, ni el mero fruto del predominio militar o económico, ni mucho menos de astucias engañosas o de hábiles manipulaciones. La paz, por el contrario, es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada plenamente.

48.- La libertad religiosa es un arma auténtica de la paz, con una misión histórica y profética. En efecto, ella valoriza y hace fructificar las más profundas cualidades y potencialidades de la persona humana, capaces de cambiar y mejorar el mundo. Ella permite alimentar la esperanza en un futuro de justicia y paz, también ante las graves injusticias y miserias materiales y morales. Que todos los hombres y las sociedades, en todos los ámbitos y ángulos de la Tierra, puedan experimentar pronto la libertad religiosa, camino para la paz.








sábado, 13 de noviembre de 2010

Alerta sobre caníbales sociales que erosionan la comunidad nacional

Alerta sobre caníbales sociales que erosionan la comunidad nacional


Buenos Aires, 11 Nov. 10 (AICA).- El presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), presbítero Alberto Bustamante, alertó sobre los “talibanes del derecho a hacer lo que se me antoja”, que se convierten en “caníbales de la vida social” e imponen su derecho “absolutizado, comiéndose los derechos de los demás”, y aseguró que “con esta mentalidad, lo sabemos bien, es imposible sostener el Estado de derecho, la república y el sistema democrático. Es imposible ser pueblo”.

“Estamos asistiendo cotidianamente, a través de distintas manifestaciones en nuestra querida Argentina a expresiones sociales que tienen este fundamento de ‘fundamentalismo individualista’, que erosiona la comunidad nacional y lo que es peor se lo pretende ‘vender’ como compromiso social”, cuestionó en su editorial mensual.

El sacerdote consideró que “confundir a hostiles y, muchas veces, prepotentes y organizados individualistas, que imponen totalitariamente al resto de la comunidad ‘los antojos de sus rebeldías’, con ‘comprometidos sociales’, es un despropósito que atenta contra el pueblo humilde que peregrina en su trabajo diario”.

“Un pueblo humilde expuesto a la sinrazón de los que cortan calles, toman escuelas, Ministerios, hacen justicia por mano propia. A la sinrazón de la confrontación, no ya del clásico dialéctico obrero- patrón, sino de una versión corregida y aumentada ‘made in Argentina’: el clásico obrero contra obrero, piloto de avión contra piloto de avión, empleado del subte contra empleado del subte; que convierte a la comunidad en un rehén sometido al individualismo totalitario de grupos que luchan por sus propios intereses disfrazados de comprometidos sociales e inquietos políticos”, graficó.

El presbítero Bustamante recordó que “hace tiempo advertía con claridad un importante político argentino: ‘Asistimos, en nuestro tiempo, a un desolador proceso: la disolución progresiva de los lazos espirituales entre los hombres. Este catastrófico fenómeno debe su propulsión a la ideología egotista e individualista, según la cual toda realización es posible sólo como desarrollo interno de una personalidad clausurada y enfrentada con otras en la lucha por el poder y el placer”.

“Quienes así piensan sólo han logrado aislar al hombre del hombre, a la familia de la Nación, a la Nación del mundo. Han puesto a unos contra otros en la competencia ambiciosa y la guerra absurda -lamentó-. Todo este proceso se funda en una falacia: la de creer que es posible la realización individual fuera del ámbito de la realización común”.

Por último, el presidente del CONSUDEC sostuvo que “urge recuperar el concepto de persona si queremos salvar la comunidad, la vida del pueblo; ya que la persona hace referencia necesariamente a la comunidad humana, al bien común”.



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