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miércoles, 19 de marzo de 2014

Los Carlistas en la nueva coalición electoral PFyV+CTC+AES

Los Carlistas en la nueva coalición electoral PFyV+CTC+AES


¡Una buena noticia que ojalá sirva de ejemplo también en Argentina!


25/02/14 (InfoCatólica).- Este viernes, 28 de febrero, vamos a presentar la nueva Coalición electoral que hemos constituido conjuntamente con Alternativa Española y el Partido Familia y Vida. Se trata de un proyecto único e irrepetible. Ninguna otra opción electoral se nos parece. Nadie más dice todo lo que nosotros vamos a decir. Fíjense bien los incautos y atiendan a la letra pequeña. Verán que nosotros no somos unos «arrepentidos» del sistema. No somos, por ejemplo, nostálgicos de la época de Aznar. Tampoco seremos de esos locos antisistema que acaban siendo manipulados por el poder. Somos una agrupación plural, transversal. Y somos gente seria. Venimos de una larga «travesía del desierto» y estamos decididos a que haya un antes y un después en la política española a partir de este proyecto.

Aún recuerdo el primer encuentro que tuve en Medinaceli hace ya siete largos años, con los entonces secretarios generales de estas dos formaciones amigas. En aquel entonces ya teníamos muy claro en la CTC [Comunión Tradicionalista Carlista] que, por encima de cualquier legítima discrepancia, nos encontrábamos en una situación de emergencia política y social. No se trataba pues de llegar a una especie de acuerdo «de mínimos». Nuestra responsabilidad era más bien, y así lo hemos visto desde siempre, la de hacer algo, la de tratar de llevar al Parlamento Europeo, por ejemplo, al menos una voz que dijera cuatro cosas sencillas y claras: que abortar es una burrada, que hay que defender la familia y el matrimonio como Dios manda, que no podemos seguir tolerando el adoctrinamiento estatal a nuestros niños, que es preciso frenar ese cáncer de la partitocracia que ha sustituido el bien común por el bien partidista.

En estos últimos años hemos seguido muy atentamente cualquier movimiento político extraparlamentario, hemos buscado y comparado minuciosamente personas y propuestas, y gracias a Dios, finalmente hemos encontrado en AES y el PFyV dos aliados de confianza, gente de palabra con la que vamos a tratar de superar la fase que podríamos llamar del voto puramente testimonial. Esta vez no nos vamos a presentar a las elecciones para «hacer propaganda» sino para ofrecer a cientos de miles de españoles la oportunidad de elegir su representante en el europarlamento sin tener que taparse la nariz. No se si lo conseguiremos porque las amenazas, el boicot y las manipulaciones están cantadas; pero las perspectivas son ahora muy diferentes.

viernes, 1 de febrero de 2013

La Nueva Evangelización según Mons. Dominique Rey: 9 puertas, 6 actitudes, 8 cambios


La Nueva Evangelización según Mons. Dominique Rey
9 puertas, 6 actitudes, 8 cambios


Nuevos movimientos, grupos pequeños, itinerarios de acogida, mucha escucha, salir a la calle, una conversión pastoral completa...  así es una diócesis de Nueva Evangelización


P. J. Ginés / ReL, 18 enero 2013.- Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon, visitó Toledo del 11 al 13 de enero y expuso su visión de la Nueva Evangelización como pastor de una diócesis que ha acogido en pocos años unas 50 nuevas realidades eclesiales y busca salir a las calles a evangelizar y formar evangelizadores. De sus tres extensas exposiciones, sintetizamos algunas ideas.


Las 9 puertas para evangelizar

Dominique Rey se refiere a 9 ámbitos sociales donde tiene lugar el anuncio de Jesucristo y la posterior formación en la fe. Son 9 "puertas a las que tocar", lugares a los que ir.

1. La Familia: es el primer lugar donde se engendra la fe y se aprende a vivir en cristiano según el testimonio de los padres. El párrafo 14 de "Evangelium Nuntiandii" dice que en una familia consciente todos los miembros evangelizan y son evangelizados. 

2. La educación:  sin ella no hay crecimiento ni maduración ni cambio de mentalidad y cultura. Capellanías, internados, residencias de estudiantes... tienen mucho que hacer para evangelizar. Muchos jóvenes son analfabetos en lo religioso. Las escuelas católicas han de evangelizar, enseñar y educar, todo junto. Para eso, en cada centro educativo "debe haber un núcleo duro de cristianos que den orientación cristiana en esa escuela, para que sea católica de verdad". Sin "núcleo duro" es católica sólo de nombre.

martes, 19 de julio de 2011

Escandaliza a la Unión Europea la nueva constitución húngara

Escandaliza a la Unión Europea la nueva constitución húngara


Budapest (Hungría), 18 Jul. 11 (AICA).- “Rezando ante la tumba del gran Cardenal Mindszenty en la catedral de Esztergom, me enteré que su amada Hungría había aprobado una nueva constitución a favor de la vida. El cardenal, quien se refugió en la embajada de los Estados Unidos durante 16 años después de que los tanques soviéticos aplastaron la revolución húngara de 1956, hubiera estado más que orgulloso”, manifestó Steven W. Mosher, presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute - PRI), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.

“Hungría aprobó una nueva Constitución que prohíbe el matrimonio homosexual y protege la vida humana desde la concepción, un hecho que no tiene precedentes y que conmocionó a la Unión Europea y provocó una violenta reacción de parte de los grupos a favor del aborto y activistas homosexuales en todo el mundo”, dice Mosher en una nota que publicó el PRI.

Aprobada el 18 de abril, el documento también hace cambios en todos los niveles de la estructura política de Hungría, como las reformas financieras destinadas a dirigir los déficits globales del país. De acuerdo con los funcionarios húngaros, esta Constitución está diseñada para ser el paso final de la toma de distancia del estilo de gobierno comunista y declararse ex país del bloque soviético.

martes, 15 de marzo de 2011

El Papa expresa su dolor por víctimas de sismo en Japón

El Papa expresa su dolor por víctimas de sismo en Japón


VATICANO, 12 Mar. 11 (ACI/EWTN Noticias).- En un telegrama enviado al Presidente de la Conferencia Episcopal del Japón, Mons. Leo Jun Ikenaga, el Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Tarcisio Bertone, expresó la "profunda tristeza" del Papa Benedicto XVI por las víctimas del sismo más grave que golpeó la Isla desde finales del siglo XIX.

"Profundamente entristecido por los repentinos y trágicos efectos del gran terremoto y los consecuentes tsunamis que han golpeado las regiones costeras nororientales, Su Santidad Benedicto XVI asegura a todos los afectados su cercanía en este momento difícil", dice el telegrama.

El Papa "reza por aquellos que han muerto, y sobre sus familias y amigos de luto invoca las bendiciones divinas de fortaleza y consuelo"; y expresa además "su solidaridad orante con todos aquellos que están proporcionando rescate, ayuda y consuelo a las víctimas de este desastre".

lunes, 7 de febrero de 2011

La Colaboración entre Católicos y No Creyentes

La Colaboración entre Católicos y No Creyentes
Stefano Fontana


Conversación con monseñor Giampaolo Crepaldi, arzobispo de Trieste


TRIESTE, jueves 3 de febrero de 2011 (ZENIT.-org).- En el mundo de hoy hay una gran discusión entre laicos y creyentes, Estado e Iglesia, religión y secularización. Y no se trata solamente de las intervenciones eclesiásticas en lo referente a las políticas que regulan el Estado y la sociedad civil.

El tema de la relación entre el laicismo y la religión se ha vuelto más peliagudo, sobre todo cuando se habla de la amenaza del fundamentalismo islámico que no reconoce ninguna diferencia entre ambas.

Para profundizar en el tema, ZENIT entrevistó a monseñor Giampaolo Crepaldi, arzobispo de Trieste, presidente de la Comisión “Caritas in Veritate”, del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas (CCEE) y Presidente del Observatorio Internacional “Cardenal Van Thuan” sobre la Doctrina Social de la Iglesia.


- Excelencia, antes que nada, ¿qué quiere decir para usted el término “laico”?

Monseñor Crepaldi: Me parece que hoy en día esta palabra tiene cuatro significados. El primero es “no sacerdote” y “no religioso”. Quien no es sacerdote ni pertenece a una congregación de monjes, frailes o religiosas es laico. Mi madre y mi padre eran laicos.

En segundo lugar, se puede llamar laico a quien piensa que el ámbito político es autónomo de la religión, pero que al mismo tiempo pueda valerse de los recursos espirituales y morales de la religión, incluso que sienta necesidad de ellos, de otro modo la misma política se transformaría en una absoluto religioso.

Un tercer significado de laico se refiere a quien vive y razona sin tener en cuenta la religión, expresado con otras palabras sería indiferencia hacia la religión.

Y por último, hoy laico también puede significar anti-religioso, es decir que combate la religión, no la deja expresarse, no le da cabida en el espacio público.


- ¿Podría establecer una jerarquía entre estos significados? Según su opinión ¿cuál es el verdadero laicismo?

Monseñor Crepaldi: La primera definición no es un problema para nadie. Entre las otras tres quisiera decir que la más correcta es la primera (lo que equivale a la segunda del elenco mencionado), mientras que la segunda y la tercera son incorrectas, antes que nada desde el punto del laicismo. O sea que son formas de laicismo poco laicas.


- Entiendo que usted diga que quien combate la religión es poco laico, pero quien no la tiene en cuenta y es indiferente ¿no sería un auténtico laico?

Monseñor Crepaldi: Ya hay una exclusión de Dios en el ámbito público. Aunque si no la combato abiertamente, si afirmo que la organización de la sociedad no debe tener en cuenta mínimamente la dimensión religiosa sino que debe serle indiferente y por ejemplo, que es necesario quitar los símbolos religiosos, apostar por una instrucción escolástica que prescinda totalmente de la religión, que el obispo no puede manifestarse públicamente y que los católicos no pueden ejercer su presencia explícita en la sociedad o cosas de este tipo... digo que soy indiferente pero en realidad he hecho una elección basada en la exclusión.


- Por tanto, ¿no es posible no tomar una posición concreta respecto al problema de Dios?

Monseñor Crepaldi: No es posible. Y el laicismo que dice hacerlo posible es un engaño. El laicismo es el ejercicio de la razón y no del engaño. Se puede construir un mundo basado en Dios o no basado en Dios. No hay posibilidad para una tercera posibilidad. Basar un mundo en Dios, no quiere decir ser un integralista, significa reconocer la autonomía de las cosas humanas, pero verlas dentro de sus límites, y por tanto en su necesidad estructural de un suplemento de recursos para poder ser ellas mismas. Por este motivo un mundo sin Dios no significa crear un mundo neutral.


- Además hoy se dice que la cuestión de Dios viene después para quien se lo quiere plantear. Usted sin embargo dice está en primer lugar, en cuanto que es una cuestión que nadie puede eludir.

Monseñor Crepaldi: La cuestión de Dios es anterior a todas las demás y no existe nadie que no se la plantee. Esto sucede porque cuando conocemos la realidad, la encontramos enseguida necesitada de un fundamento, o sea que es incapaz de explicarse completamente por sí misma.

En esta percepción ya existe la idea, aunque muy general, de Dios, que nos acompaña para siempre. La idea de Dios no se une, por tanto, cuando ya hemos elaborado todas las demás.

El laico es aquel que usa la razón para organizar la propia vida, pero no para absolutizar la razón y que constituya su prisión, sino que mantiene abierta la pregunta, permanece disponible a un suplemento de sentido que la razón por sí misma no puede dar, pero al que nos remite, ya que en ella percibe una necesidad de estar completa que por sí misma no se puede dar.


- En este sentido entonces sólo es laico el que se mantiene abierto a Dios.

Monseñor Crepaldi: Creo que es exactamente así, y le daré dos ejemplos: El presidente francés Sarcozy, en su famosa intervención en San Juan de Letrán hace algún año, usó la expresión “laicismo positivo”. Quería expresar con este término una actitud positiva de apertura con respecto a la religión. El Papa Benedicto XVI demostró que apreciaba esta expresión y la empleó en su viaje a Francia hace dos años.

El segundo ejemplo es el siguiente: Joseph Ratzinger, en un discurso famoso que realizó cuando todavía era cardenal, invitó a los laicos a “vivir como si Dios existiese”. He aquí de nuevo el tema del laicismo positivo. Sería verdaderamente poco laico eliminar la duda: ¿y si Dios existe?. El creyente, cuya fe no está exenta de cierta incredulidad, pide al laico la misma honestidad intelectual, que también viva él con la duda laica: ¿estamos seguros de que Dios no existe?.


- ¿Y si el laico no lo hace?

Monseñor Crepaldi: Creo que entonces no es laico. Se convertiría en un dogmático y se dejaría llevar por un disgusto intolerante hacia la religión que lo haría incapaz de ver con objetividad su significado, la cambiaría por una superstición cialtronesca. De hecho la combatiría, naturalmente en nombre del laicismo, que se convertiría en la nueva religión de la antirreligión. Hoy hay muchos de ellos, son los laicos intolerantes.


- En una carta a los niños de su diócesis para la fiesta de San Nicolás, usted había afirmado, entre otras cosas, que los niños que viven en una familia en la que los padres están casados son afortunados. Por esto ha sido criticado por discriminar sea a los niños o a las familias. ¿Lo considera un ejemplo de laicismo intolerante?

Monseñor Crepaldi: El laicismo tolerante es aquel que permite a la Iglesia expresarse según su lógica y no decir cosas que corresponden a otras formas de pensar. La fe cristiana dice que el matrimonio no es sólo un contrato explícito o implícito, sino que es la construcción sacramental de una realidad nueva, que vivirá en la medida en que acepte ser vivificada por el Señor.

Esto no contradice al hecho de que, por desgracia, tantos matrimonios celebrados por la Iglesia humanamente fracasan; ni obliga a equiparar a todos los tipos de “familia”. No creo que sea tolerante criticar al obispo que dice que el verdadero modelo de familia es el cristiano, propuesto por Dios mismo en la Sagrada Familia de Nazareth vivido y enseñado por el Señor Jesús. Ni se puede impedir la afirmación de que nacer en una familia así, en la que el amor de los cónyuges tiene la impronta del amor de Dios por nosotros y de nosotros hacia Dios, sea una gran fortuna. Añado a este tema algo más, que esto debería ser considerado un derecho para todos los niños. Quien lo ha experimentado sabe que es una gran suerte. Decir que en este sentido el obispo hace una discriminación es ridículo: el amor de la Iglesia es para todos, pero no la exime de decir como están las cosas.


- Trieste está orgullosa de su tradición laica. ¿Hace bien?

Monseñor Crepaldi: Hace bien porque su laicismo es apertura a la convivencia, aceptación recíproca, diálogo amistoso y sin prejuicios, con ausencia de formas fundamentalistas. Pero se equivoca cuando alguna persona da a este laicismo otro significado: que la Verdad no existe, que la Iglesia no debe anunciar a Jesucristo como Verdad y Vida, que la Iglesia no debe evangelizar ni rezar para que las conversiones aumenten, cuando critica al anuncio llamándolo proselitismo. O también se equivoca cuando se le quiere poner al obispo una mordaza, o peor cuando le obliga a decir algo que todo el mundo quisiera oír, es decir lo que a todo el mundo le parece bien. No todo está bien: en la actualidad se han establecido formas de familia que no son un verdadero bien para los niños y que les hace sufrir, llevándoles de un lado a otro y cargando sus pobres espaldas con las irresponsabilidades de los adultos. No es verdadero laicismo el que prohíbe al obispo decir estas cosas.

La Iglesia pide obediencia a sus propios fieles, no a todos los hombres. A los demás la Iglesia pide respeto, considerando que desempeña un servicio para la humanidad, y que recupera valores morales y espirituales para el bien de la sociedad. Pedir respeto no es pedir privilegios. Por que nada ni nadie puede quitarle a la Iglesia su “pretensión”.


- ¿Qué pretensión?

Monseñor Crepaldi: La pretensión de tener la respuesta a las verdaderas necesidades del hombre. El laicismo debe respetar sobre todo esto: que la Iglesia tenga la posibilidad de proclamar totalmente su mensaje de salvación, que se refiere a la vida humana entera, pensando que de esta manera, se realiza un servicio a la persona humana. Por eso no se acepta mi crítica de que vivir en una familia cristiana vivificada por Cristo mismo y por su Espíritu es una gran fortuna, no se acepta que la Iglesia con su mensaje pueda hacer la vida más humana. La Iglesia nunca podrá aceptar esta intolerancia hacia ella.



[Traducido del italiano por Carmen Álvarez]



lunes, 31 de enero de 2011

Cardenal Cipriani: Un Político Abortista No Es Fiable

Cardenal Cipriani: Un Político Abortista No Es Fiable
Aclaración ante las próximas elecciones


LIMA, domingo, 30 de enero de 2011 (ZENIT.org).- El cardenal Juan Luis Cipriani, arzobispo de Lima, ha afirmado que "los que quieren matar a los niños no están preparados para gobernar", en respuesta a las posiciones favorables al aborto de uno de los candidatos a presidente de la República del Perú en la elecciones generales convocadas para el 10 de abril.

El purpurado respondió de este modo a las polémicas propuestas de legalización del aborto y la droga presentadas por el candidato de Perú Posible, Alejandro Toledo, quien después trató de matizar o rectificar su posición.

"Cuando hablamos de aborto es eliminar una vida, y la Iglesia nos dice -quinto mandamiento- no matar. Por tanto la posición de la Iglesia no es objeto de una religión solamente, sino porque el aborto va contra la ley natural, que te dice que respetes la vida desde el primer instante de la concepción", comentó en su programa radiofónico "Diálogo de Fe" emitido por RPP.

El arzobispo de Lima recordó además que la Constitución Política del Perú ampara la vida desde el primer instante de la concepción, reconociendo al concebido como sujeto de derecho.

"Felizmente, la gente sencilla, todavía tiene esa sensibilidad, quieren a sus hijos, los crían y aman. Por tanto, en el instante mismo de la concepción es un ser humano, y no podemos de una manera facilista y superficial decir que es un tema que tenemos que liberarnos. Ponte tú en la primera línea como voluntario para la muerte, pero no decidamos en una campaña política quienes van a nacer y quienes no van a nacer".

A propósito de las posiciones que sostienen que la madre "tiene libertad de abortar", recordó que en este delicado tema están en juego dos libertades: la de la madre y la del concebido, sujeto de derecho.

"La libertad de la criatura la tenemos que defender nosotros. La criatura no tiene voz, y la medicina te dice que hay una vida separada de la mujer. No podemos ni de lejos nosotros estar estableciendo ningún tipo de pauta en el que podemos eliminar una vida, eso se llama aborto", comentó.

Haciendo referencia a las posiciones del líder de Perú Posible, el cardenal consideró "que ha sido una falta grave, de la que hay que pedir una respuesta clara y determinante de uno de los candidatos, el doctor Toledo, que lo ha dicho. Lamentablemente a veces dice una cosa y otra, como todos también uno puede cambiar de opinión, pero debe con claridad rechazar entonces el aborto".


"Dénmelos a mí"

El arzobispo de Lima también propuso alternativas de acogida para aquellos niños que no son queridos por las madres.

"Les puedo asegurar que el drama de la señal que deja un aborto te acompaña toda una vida. La experiencia sacerdotal me lo dice, muchísimas mujeres viven la vida entera en procesos psicológicos para recuperarse del proceso de un aborto".

"Creo que hay muchas alternativas para acoger a esa criatura en una casa, guardería, mucha iniciativa para apoyar a esa situación, pero alejemos de la discusión de la elección del país el drama del aborto. La Iglesia se mantiene clara, y los obispos le decimos a todos los fieles, si te consideras católico dile '¡no!' al aborto, y el candidato que no sea claro, no es un hombre fiable. Haz clínicas de apoyo y acogida para que en los primeros meses de embarazo no sean de tentación de que la solución es matar a la criatura", prosiguió.

De otro lado, el cardenal Cipriani lamentó la propuesta de legalizar el consumo de drogas, recordando que la droga "es un vicio que destroza a las familias".

Puede leer la transcripción de la entrevista concedida por el purpurado en la página web de ZENIT (Cf. Cardenal Cipriani: Campaña electoral, aborto y legalización de drogas).





martes, 11 de enero de 2011

Religión no es problema ni factor de conflicto para sociedad, dice el Papa Benedicto

Religión no es problema ni factor de conflicto para sociedad, dice el Papa Benedicto


VATICANO, 10 Ene. 11 (ACI).- Al referirse a la situación de la libertad religiosa en Occidente, el Papa Benedicto XVI dijo que "la religión no constituye un problema para la sociedad, no es un factor de perturbación o de conflicto".

Así lo indicó el Santo Padre en su tradicional discurso anual al Cuerpo Diplomático esta mañana en el Vaticano, ante quienes resaltó que la Iglesia Católica "no busca privilegios, ni quiere intervenir en cuestiones extrañas a su misión, sino simplemente cumplirla con libertad. Invito a cada uno a reconocer la gran lección de la historia".

"En este sentido, la figura de la Beata Madre Teresa de Calcuta es emblemática: el centenario de su nacimiento se ha celebrado en Tirana, en Skopje, en Pristina, así como en India; le han rendido un vibrante homenaje, no sólo la Iglesia, sino también las autoridades civiles y los jefes religiosos, sin contar personas de todas las confesiones. Ejemplos como el suyo muestran al mundo cuánto puede beneficiar a la sociedad el compromiso que nace de la fe".

El Papa exhortó luego a que "ninguna sociedad humana se prive voluntariamente de la contribución fundamental que constituyen las personas y las comunidades religiosas. Como recuerda el Concilio Vaticano II, la sociedad, asegurando plenamente a todos la justa libertad religiosa, podrá así gozar 'de los bienes de la justicia y de la paz que dimanan de la fidelidad de los hombres a Dios y a su santa voluntad' ".


Religión es esencial en la vida pública

El Papa advirtió luego que diversos países de Occidente conceden una "gran importancia al pluralismo y la tolerancia, pero donde la religión sufre una marginación creciente. Se tiende a considerar la religión, toda religión, como un factor sin importancia, extraño a la sociedad moderna o incluso desestabilizador, y se busca por diversos medios impedir su influencia en la vida social".

"Se llega así a exigir que los cristianos ejerzan su profesión sin referencia a sus convicciones religiosas o morales, e incluso en contradicción con ellas, como, por ejemplo, allí donde están en vigor leyes que limitan el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales sanitarios o de algunos profesionales del derecho".

Otra manifestación de marginación de la religión y, en particular, del cristianismo, dijo luego el Santo Padre, "consiste en desterrar de la vida pública fiestas y símbolos religiosos, por respeto a los que pertenecen a otras religiones o no creen. De esta manera, no sólo se limita el derecho de los creyentes a la expresión pública de su fe, sino que se cortan las raíces culturales que alimentan la identidad profunda y la cohesión social de muchas naciones".

"Reconocer la libertad religiosa significa, además, garantizar que las comunidades religiosas puedan trabajar libremente en la sociedad, con iniciativas en el ámbito social, caritativo o educativo. Por otra parte, se puede constatar por todo el mundo la fecunda labor de la Iglesia católica en estos ámbitos".

Es preocupante, continuó el Papa, "que este servicio que las comunidades religiosas ofrecen a toda la sociedad, en particular mediante la educación de las jóvenes generaciones, sea puesto en peligro u obstaculizado por proyectos de ley que amenazan con crear una especie de monopolio estatal en materia escolástica, como se puede constatar por ejemplo en algunos países de América Latina".

"Continuando mi reflexión, no puedo dejar de mencionar otra amenaza a la libertad religiosa de las familias en algunos países europeos, allí donde se ha impuesto la participación a cursos de educación sexual o cívica que transmiten una concepción de la persona y de la vida pretendidamente neutra, pero que en realidad reflejan una antropología contraria a la fe y a la justa razón".

"Todavía menos justificables son los intentos de oponer al derecho a la libertad religiosa unos derechos pretendidamente nuevos, promovidos activamente por ciertos sectores de la sociedad e incluidos en las legislaciones nacionales o en directivas internacionales, pero que no son, en realidad, más que la expresión de deseos egoístas que no encuentran fundamento en la auténtica naturaleza humana".

"Por eso, mientras formulo votos para que este nuevo año sea rico en concordia y en un progreso real, exhorto a todos, responsables políticos, jefes religiosos y personas de toda clase, a emprender con determinación el camino hacia una paz auténtica y estable, que pase por el respeto del derecho a la libertad religiosa en toda su amplitud", concluyó.


Para leer el discurso completo ingrese a:



sábado, 1 de enero de 2011

“La libertad religiosa, camino de la paz”

“La libertad religiosa, camino de la paz”
El mensaje del Papa para la Jornada de la Paz 2011 en 48 frases


1.- Se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos.

2.- Los cristianos son actualmente el grupo religioso que sufre el mayor número de persecuciones a causa de su fe. Muchos sufren cada día ofensas y viven frecuentemente con miedo por su búsqueda de la verdad, su fe en Jesucristo y por su sincero llamamiento a que se reconozca la libertad religiosa.

3.- Todo esto no se puede aceptar, porque constituye una ofensa a Dios y a la dignidad humana; además es una amenaza a la seguridad y a la paz, e impide la realización de un auténtico desarrollo humano integral.

4.- En la libertad religiosa se expresa la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad, significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana; significa hacer imposible la afirmación de una paz auténtica y estable para toda la familia humana.

5.- Por tanto, exhorto a los hombres y mujeres de buena voluntad a renovar su compromiso por la construcción de un mundo en el que todos puedan profesar libremente su religión o su fe, y vivir su amor a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente (cf. Mt 22, 37).

6.- El derecho a la libertad religiosa se funda en la misma dignidad de la persona humana, cuya naturaleza trascendente no se puede ignorar o descuidar. Dios creó al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 27). Por eso, toda persona es titular del derecho sagrado a una vida íntegra, también desde el punto de vista espiritual. Si no se reconoce su propio ser espiritual, sin la apertura a la trascendencia, la persona humana se repliega sobre sí misma, no logra encontrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida, ni conquistar valores y principios éticos duraderos, y tampoco consigue siquiera experimentar una auténtica libertad y desarrollar una sociedad justa.

7.- La libertad religiosa está en el origen de la libertad moral. En efecto, la apertura a la verdad y al bien, la apertura a Dios, enraizada en la naturaleza humana, confiere a cada hombre plena dignidad, y es garantía del respeto pleno y recíproco entre las personas. Por tanto, la libertad religiosa se ha de entender no sólo como ausencia de coacción, sino antes aún como capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad.

8.- Una libertad enemiga o indiferente con respecto a Dios termina por negarse a sí misma y no garantiza el pleno respeto del otro. Una voluntad que se cree radicalmente incapaz de buscar la verdad y el bien no tiene razones objetivas y motivos para obrar, sino aquellos que provienen de sus intereses momentáneos y pasajeros; no tiene una “identidad” que custodiar y construir a través de las opciones verdaderamente libres y conscientes.

9.- No puede, pues, reclamar el respeto por parte de otras “voluntades”, que también están desconectadas de su ser más profundo, y que pueden hacer prevalecer otras “razones” o incluso ninguna “razón”.

10.- La ilusión de encontrar en el relativismo moral la clave para una pacífica convivencia, es en realidad el origen de la división y negación de la dignidad de los seres humanos. Se comprende entonces la necesidad de reconocer una doble dimensión en la unidad de la persona humana: la religiosa y la social.

11.- A este respecto, es inconcebible que los creyentes «tengan que suprimir una parte de sí mismos –su fe- para ser ciudadanos activos. Nunca debería ser necesario renegar de Dios para poder gozar de los propios derechos».

12.- La familia fundada sobre el matrimonio, expresión de la unión íntima y de la complementariedad entre un hombre y una mujer, se inserta en este contexto como la primera escuela de formación y crecimiento social, cultural, moral y espiritual de los hijos, que deberían ver siempre en el padre y la madre el primer testimonio de una vida orientada a la búsqueda de la verdad y al amor de Dios.

13.- La familia, primera célula de la sociedad humana, sigue siendo el ámbito primordial de formación para unas relaciones armoniosas en todos los ámbitos de la convivencia humana, nacional e internacional. Éste es el camino que se ha de recorrer con sabiduría para construir un tejido social sólido y solidario, y preparar a los jóvenes para que, con un espíritu de comprensión y de paz, asuman su propia responsabilidad en la vida, en una sociedad libre.

14.- Cuando se reconoce la libertad religiosa, la dignidad de la persona humana se respeta en su raíz, y se refuerzan el ethos y las instituciones de los pueblos. Y viceversa, cuando se niega la libertad religiosa, cuando se intenta impedir la profesión de la propia religión o fe y vivir conforme a ellas, se ofende la dignidad humana, a la vez que se amenaza la justicia y la paz, que se fundan en el recto orden social construido a la luz de la Suma Verdad y Sumo Bien.

15.- La libertad religiosa significa también, en este sentido, una conquista de progreso político y jurídico. Es un bien esencial: toda persona ha de poder ejercer libremente el derecho a profesar y manifestar, individualmente o comunitariamente, la propia religión o fe, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, las publicaciones, el culto o la observancia de los ritos.

16.- No debería haber obstáculos si quisiera adherirse eventualmente a otra religión, o no profesar ninguna. En este ámbito, el ordenamiento internacional resulta emblemático y es una referencia esencial para los Estados, ya que no consiente ninguna derogación de la libertad religiosa, salvo la legítima exigencia del justo orden público.

17.- La libertad religiosa no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino de toda la familia de los pueblos de la tierra. Es un elemento imprescindible de un Estado de derecho; no se puede negar sin dañar al mismo tiempo los demás derechos y libertades fundamentales, pues es su síntesis y su cumbre. Es un «indicador para verificar el respeto de todos los demás derechos humanos».

18.- La libertad religiosa, como toda libertad, aunque proviene de la esfera personal, se realiza en la relación con los demás. Una libertad sin relación no es una libertad completa. La libertad religiosa no se agota en la simple dimensión individual, sino que se realiza en la propia comunidad y en la sociedad, en coherencia con el ser relacional de la persona y la naturaleza pública de la religión.

19.- Es innegable la aportación que las comunidades religiosas dan a la sociedad. Son muchas las instituciones caritativas y culturales que dan testimonio del papel constructivo de los creyentes en la vida social. Más importante aún es la contribución ética de la religión en el ámbito político. No se la debería marginar o prohibir, sino considerarla como una aportación válida para la promoción del bien común. En esta perspectiva, hay que mencionar la dimensión religiosa de la cultura, que a lo largo de los siglos se ha forjado gracias a la contribución social y, sobre todo, ética de la religión. Esa dimensión no constituye de ninguna manera una discriminación para los que no participan de la creencia, sino que más bien refuerza la cohesión social, la integración y la solidaridad.

20.- La instrumentalización de la libertad religiosa para enmascarar intereses ocultos, como por ejemplo la subversión del orden constituido, la acumulación de recursos o la retención del poder por parte de un grupo, puede provocar daños enormes a la sociedad. El fanatismo, el fundamentalismo, las prácticas contrarias a la dignidad humana, nunca se pueden justificar y mucho menos si se realizan en nombre de la religión. La profesión de una religión no se puede instrumentalizar ni imponer por la fuerza.

21.- ¿Cómo negar la aportación de las grandes religiones del mundo al desarrollo de la civilización? La búsqueda sincera de Dios ha llevado a un mayor respeto de la dignidad del hombre. Las comunidades cristianas, con su patrimonio de valores y principios, han contribuido mucho a que las personas y los pueblos hayan tomado conciencia de su propia identidad y dignidad, así como a la conquista de instituciones democráticas y a la afirmación de los derechos del hombre con sus respectivas obligaciones.

22.- También hoy, en una sociedad cada vez más globalizada, los cristianos están llamados a dar su aportación preciosa al fatigoso y apasionante compromiso por la justicia, al desarrollo humano integral y a la recta ordenación de las realidades humanas, no sólo con un compromiso civil, económico y político responsable, sino también con el testimonio de su propia fe y caridad.

23.- La exclusión de la religión de la vida pública, priva a ésta de un espacio vital que abre a la trascendencia. Sin esta experiencia primaria resulta difícil orientar la sociedad hacia principios éticos universales, así como al establecimiento de ordenamientos nacionales e internacionales en que los derechos y libertades fundamentales puedan ser reconocidos y realizados plenamente, conforme a lo propuesto en los objetivos de la Declaración Universal de los derechos del hombre de 1948, aún hoy por desgracia incumplidos o negados.

24.- La misma determinación con la que se condenan todas las formas de fanatismo y fundamentalismo religioso ha de animar la oposición a todas las formas de hostilidad contra la religión, que limitan el papel público de los creyentes en la vida civil y política.

25.- No se ha de olvidar que el fundamentalismo religioso y el laicismo son formas especulares y extremas de rechazo del legítimo pluralismo y del principio de laicidad. En efecto, ambos absolutizan una visión reductiva y parcial de la persona humana, favoreciendo, en el primer caso, formas de integrismo religioso y, en el segundo, de racionalismo.

26.- La sociedad que quiere imponer o, al contrario, negar la religión con la violencia, es injusta con la persona y con Dios, pero también consigo misma. Dios llama a sí a la humanidad con un designio de amor que, implicando a toda la persona en su dimensión natural y espiritual, reclama una correspondencia en términos de libertad y responsabilidad, con todo el corazón y el propio ser, individual y comunitario.

27.- Las leyes y las instituciones de una sociedad no se pueden configurar ignorando la dimensión religiosa de los ciudadanos, o de manera que prescinda totalmente de ella. A través de la acción democrática de ciudadanos conscientes de su alta vocación, se han de conmensurar con el ser de la persona, para poder secundarlo en su dimensión religiosa. Al no ser ésta una creación del Estado, no puede ser manipulada, sino que más bien debe reconocerla y respetarla.

28.- El ordenamiento jurídico en todos los niveles, nacional e internacional, cuando consiente o tolera el fanatismo religioso o antirreligioso, no cumple con su misión, que consiste en la tutela y promoción de la justicia y el derecho de cada uno. Éstas últimas no pueden quedar al arbitrio del legislador o de la mayoría porque, como ya enseñaba Cicerón, la justicia consiste en algo más que un mero acto productor de la ley y su aplicación.

29.- El patrimonio de principios y valores expresados en una religiosidad auténtica es una riqueza para los pueblos y su ethos. Se dirige directamente a la conciencia y a la razón de los hombres y mujeres, recuerda el imperativo de la conversión moral, motiva el cultivo y la práctica de las virtudes y la cercanía hacia los demás con amor, bajo el signo de la fraternidad, como miembros de la gran familia humana.

30.- La dimensión pública de la religión ha de ser siempre reconocida, respetando la laicidad positiva de las instituciones estatales. Para dicho fin, es fundamental un sano diálogo entre las instituciones civiles y las religiosas para el desarrollo integral de la persona humana y la armonía de la sociedad.

31.- En un mundo globalizado, caracterizado por sociedades cada vez más multiétnicas y multiconfesionales, las grandes religiones pueden constituir un importante factor de unidad y de paz para la familia humana. Sobre la base de las respectivas convicciones religiosas y de la búsqueda racional del bien común, sus seguidores están llamados a vivir con responsabilidad su propio compromiso en un contexto de libertad religiosa.

32.- El espacio público, que la comunidad internacional pone a disposición de las religiones y su propuesta de “vida buena”, favorece el surgir de un criterio compartido de verdad y de bien, y de un consenso moral, fundamentales para una convivencia justa y pacífica.

33.- Los líderes de las grandes religiones, por su papel, su influencia y su autoridad en las propias comunidades, son los primeros en ser llamados a vivir en el respeto recíproco y en el diálogo.

34.- Los cristianos, por su parte, están llamados por la misma fe en Dios, Padre del Señor Jesucristo, a vivir como hermanos que se encuentran en la Iglesia y colaboran en la edificación de un mundo en el que las personas y los pueblos «no harán daño ni estrago […], porque está lleno el país de la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar» (Is 11, 9).

35.- El diálogo entre los seguidores de las diferentes religiones constituye para la Iglesia un instrumento importante para colaborar con todas las comunidades religiosas al bien común. La Iglesia no rechaza nada de lo que en las diversas religiones es verdadero y santo.

36.- La política y la diplomacia deberían contemplar el patrimonio moral y espiritual que ofrecen las grandes religiones del mundo, para reconocer y afirmar aquellas verdades, principios y valores universales que no pueden negarse sin negar la dignidad de la persona humana.

37.- Pero, ¿qué significa, de manera práctica, promover la verdad moral en el mundo de la política y de la diplomacia? Significa actuar de manera responsable sobre la base del conocimiento objetivo e íntegro de los hechos; quiere decir desarticular aquellas ideologías políticas que terminan por suplantar la verdad y la dignidad humana, y promueven falsos valores con el pretexto de la paz, el desarrollo y los derechos humanos; significa favorecer un compromiso constante para fundar la ley positiva sobre los principios de la ley natural.

38.- Todo esto es necesario y coherente con el respeto de la dignidad y el valor de la persona humana, ratificado por los Pueblos de la tierra en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas de 1945, que presenta valores y principios morales universales como referencia para las normas, instituciones y sistemas de convivencia en el ámbito nacional e internacional.

39.- A pesar de las enseñanzas de la historia y el esfuerzo de los Estados, las Organizaciones internacionales a nivel mundial y local, de las Organizaciones no gubernamentales y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que cada día se esfuerzan por tutelar los derechos y libertades fundamentales, se siguen constatando en el mundo persecuciones, discriminaciones, actos de violencia y de intolerancia por motivos religiosos.

40.- Particularmente en Asia y África, las víctimas son principalmente miembros de las minorías religiosas, a los que se les impide profesar libremente o cambiar la propia religión a través de la intimidación y la violación de los derechos, de las libertades fundamentales y de los bienes esenciales, llegando incluso a la privación de la libertad personal o de la misma vida.

41.- Como ya he afirmado, se dan también formas más sofisticadas de hostilidad contra la religión, que en los Países occidentales se expresan a veces renegando de la historia y de los símbolos religiosos, en los que se reflejan la identidad y la cultura de la mayoría de los ciudadanos. Son formas que fomentan a menudo el odio y el prejuicio, y no coinciden con una visión serena y equilibrada del pluralismo y la laicidad de las instituciones, además del riesgo para las nuevas generaciones de perder el contacto con el precioso patrimonio espiritual de sus Países.

42.- La defensa de la religión pasa a través de la defensa de los derechos y de las libertades de las comunidades religiosas. Que los líderes de las grandes religiones del mundo y los responsables de las naciones, renueven el compromiso por la promoción y tutela de la libertad religiosa, en particular, por la defensa de las minorías religiosas, que no constituyen una amenaza contra la identidad de la mayoría, sino que, por el contrario, son una oportunidad para el diálogo y el recíproco enriquecimiento cultural. Su defensa representa la manera ideal para consolidar el espíritu de benevolencia, de apertura y de reciprocidad con el que se tutelan los derechos y libertades fundamentales en todas las áreas y regiones del mundo.

43.- Me dirijo a las comunidades cristianas que sufren persecuciones, discriminaciones, actos de violencia e intolerancia, en particular en Asia, en África, en Oriente Medio y especialmente en Tierra Santa, lugar elegido y bendecido por Dios. A la vez que les renuevo mi afecto paterno y les aseguro mi oración, pido a todos los responsables que actúen prontamente para poner fin a todo atropello contra los cristianos que viven en esas regiones. Que los discípulos de Cristo no se desanimen ante las adversidades actuales, porque el testimonio del Evangelio es y será siempre un signo de contradicción.

44.- Meditemos en nuestro corazón las palabras del Señor Jesús: «Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados […]. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo» (Mt 5, 5-12). Renovemos, pues, «el compromiso de indulgencia y de perdón que hemos adquirido, y que invocamos en el Pater Noster, al poner nosotros mismos la condición y la medida de la misericordia que deseamos obtener: “Y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mt 6, 12)».

45.- La violencia no se vence con la violencia. Que nuestro grito de dolor vaya siempre acompañado por la fe, la esperanza y el testimonio del amor de Dios. Expreso también mi deseo de que en Occidente, especialmente en Europa, cesen la hostilidad y los prejuicios contra los cristianos, por el simple hecho de que intentan orientar su vida en coherencia con los valores y principios contenidos en el Evangelio. Que Europa sepa más bien reconciliarse con sus propias raíces cristianas, que son fundamentales para comprender el papel que ha tenido, que tiene y que quiere tener en la historia; de esta manera, sabrá experimentar la justicia, la concordia y la paz, cultivando un sincero diálogo con todos los pueblos.

46.- El mundo tiene necesidad de Dios. Tiene necesidad de valores éticos y espirituales, universales y compartidos, y la religión puede contribuir de manera preciosa a su búsqueda, para la construcción de un orden social justo y pacífico, a nivel nacional e internacional.

47.- La paz es un don de Dios y al mismo tiempo un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. Una sociedad reconciliada con Dios está más cerca de la paz, que no es la simple ausencia de la guerra, ni el mero fruto del predominio militar o económico, ni mucho menos de astucias engañosas o de hábiles manipulaciones. La paz, por el contrario, es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada plenamente.

48.- La libertad religiosa es un arma auténtica de la paz, con una misión histórica y profética. En efecto, ella valoriza y hace fructificar las más profundas cualidades y potencialidades de la persona humana, capaces de cambiar y mejorar el mundo. Ella permite alimentar la esperanza en un futuro de justicia y paz, también ante las graves injusticias y miserias materiales y morales. Que todos los hombres y las sociedades, en todos los ámbitos y ángulos de la Tierra, puedan experimentar pronto la libertad religiosa, camino para la paz.








viernes, 3 de diciembre de 2010

Persecución religiosa en la España actual‏ - Pedro L. Llera Vázquez

Persecución religiosa en la España actual‏
Pedro L. Llera Vázquez


El autor se cuestiona: ¿Prohibirán las procesiones de Semana Santa?, ¿Denunciarán el Concordato con la Santa Sede?, ¿Prohibirán los Colegios Católicos?, ¿Volverán a quemar templos?, ¿Y a fusilar católicos?... [Creemos que cualquier parecido con nuestra Argentina, no es pura casualidad]. Pero vayamos ahora al artículo en cuestión.


En el artículo anterior repasaba el panorama de las persecuciones a la Iglesia en el ámbito internacional: China, Corea del Norte, los países islámicos, los de mayoría budista, etcétera. Quisiera ahora reflexionar brevemente sobre la situación de la Iglesia en España. Resulta obvio que aquí, al menos por ahora, no se asesina a sacerdotes ni se queman iglesias. Eso forma parte de nuestra memoria. En los años treinta, España sufrió una de las mayores persecuciones religiosas de la historia. No es el caso en la actualidad.

Hoy por hoy, y desde la aprobación de la vigente constitución de 1978, España se constituye como un Estado aconfesional; es decir, que el Estado español no se identifica con ninguna religión, aunque se especifica que, por ser la católica la religión mayoritaria, se debe mantener una especial relación de colaboración con la Iglesia Católica. El Estado no es católico, pero sí lo somos la mayoría de los españoles y esa realidad debe ser respetada por las Instituciones de la Nación.

No obstante, en los últimos tiempos, el Gobierno socialista se ha empeñado en poner en marcha una auténtica cruzada contra la Iglesia. De la laicidad positiva, que considera que la religión es un hecho bueno y enriquecedor para la sociedad que se debe favorecer y apoyar, pasamos al laicismo agresivo que busca eliminar cualquier referencia religiosa de la vida pública.

Las medidas legislativas que se han ido aprobando en los últimos años en este sentido laicista son de todos conocidas:

1. Asignaturas adoctrinadoras, como Educación para la Ciudadanía, que pintan generalmente a la Iglesia como el malo de la película y plantean, de manera obligatoria y para todos (con exámenes y notas), contenidos abiertamente contrarios a la moral católica, sin tener en cuenta que las decisiones en este ámbito corresponden a los padres.

2. Leyes abiertamente contrarias a la familia, como la que legaliza el mal llamado matrimonio homosexual o la del “Divorcio Express”, que facilita el repudio sin tener que justificar motivo alguno para la ruptura.

3. Una ley del aborto que convierte el crimen abominable de la matanza de niños inocentes a la categoría de derecho de la mujer y que pretende igualmente pervertir a nuestros hijos en la promiscuidad y en la irresponsabilidad en el ámbito de la sexualidad, desde planteamientos hedonistas hasta la náusea.

4. La llamada Ley de la Memoria Histórica, que desde unos presupuestos maniqueos (en donde los católicos somos los malos, claro está), demagógicos y populistas, pretende llevar a cabo un revisionismo histórico sectario y mentiroso sobre lo sucedido en la Guerra Civil Española.

Pero el laicismo agresivo contra la Iglesia no se manifiesta sólo en las leyes. Va mucho más allá. Los ataques reiterados y ofensivos hacia los sentimientos religiosos de los católicos españoles desde los medios de comunicación afines al gobierno (intelectuales orgánicos y medios al servicio del poder) se repiten una y otra vez: exposiciones blasfemas; marchas del “Orgullo Gay” que aprovechan para ridiculizar a curas, monjas y obispos; programas de radio y televisión que no pierden ocasión de burlarse de la Iglesia; películas que presentan a los cristianos como bárbaros asesinos; otras que sirven de propaganda anticlerical o a favor de la eutanasia, etc. Y añadamos a todo lo anterior el intento permanente de eliminar crucifijos y símbolos religiosos del ámbito público con el pretexto de que “ofenden” a los no creyentes.

El cierre de la Basílica del Valle de los Caídos al culto constituye el último ataque a la libertad de este gobierno tan “tolerante” con todos menos con los católicos. Y lo hacen coincidir con la visita del Papa a España. El sectarismo de un Ejecutivo que gobierna contra más de la mitad de los Españoles no tiene parangón, al menos en Europa. Medidas legislativas y educativas contra los católicos, burlas, ridiculizaciones, blasfemias, demagogia, populismo de la peor calaña y mentiras descaradas contra la Iglesia y los católicos. Veamos algunas de estas mentiras:

1.- Los curas son todos unos pederastas o gente de moral dudosa. Es cierto que resultan escandalosos y reprobables los casos de pederastia entre clérigos y religiosos que se han destapado en los últimos años. Pero de ahí a extender la sospecha sobre la totalidad de los sacerdotes media un abismo. La mayoría de curas y religiosos son personas de una moralidad ejemplar y entregados en cuerpo y alma a su ministerio.

2.- La Iglesia es homófoba. Falso. La Iglesia respeta la dignidad de todo ser humano, independientemente de su tendencia sexual. Se condenan como pecado las prácticas homosexuales, pero no se cuestiona la dignidad de los homosexuales: se condena el pecado, pero no al pecador. Y, desde luego, nos parece una barbaridad que se persiga o se discrimine a los homosexuales o que, como ocurre en otras “culturas”, se les cuelgue en la plaza pública.

3.- La Iglesia es rica. El Vaticano está lleno de oro y de obras de arte. Otra mentira muy extendida. El Vaticano y sus obras de arte son patrimonio de todos los católicos (presentes, pasados y futuros): no del Papa. ¿Sería mejor vender la Capilla Sixtina?. ¿Quién iba a comprarla?. ¿Cuánto valor tiene?. La Iglesia es la Institución que más recursos destina a ayudar a los más necesitados del mundo. Caritas no es una organización al margen del Papa o de los obispos: es la Iglesia misma que, en España, hoy por hoy, está ayudando a más de 800.000 familias sin recursos. Esto, por no hablar de la labor de los misioneros en los países más pobres. Algunos piensan que la Iglesia de la Madre Teresa de Calcuta es otra distinta a la del Papa y eso sólo demuestra su ignorancia total de lo que es la Iglesia. Si no hubiera Papa ni obispos, tampoco existirían las Hermanitas de la Caridad. En la Iglesia hay distintos ministerios, distintas funciones y distintos carismas, pero la Iglesia es una. Y es el Santo Padre el que garantiza la unidad de todo el cuerpo eclesial del que formamos parte con igual dignidad todos los bautizados: cada uno en nuestro puesto y con nuestras características diferenciales y nuestras responsabilidades.

4.- El gobierno financia a la Iglesia y paga a los curas y obispos. Otra mentira más. La Iglesia se financia con la crucecita que los católicos ponemos en nuestra declaración de la renta y con los donativos que los fieles aportamos libremente para el sostenimiento de la Iglesia.

5.- Para la Iglesia, todo lo que tiene que ver con el sexo es pecado. Esta es otra mentira con mucho gancho. El sexo forma parte de la naturaleza del ser humano y, como cualquier realidad creada por Dios, es algo bueno y positivo. Pero para los católicos, las relaciones sexuales deben ir vinculadas a otros valores como el amor, la fidelidad o la familia. Lo que para nosotros resulta inadmisible es que se banalicen las relaciones sexuales y que se fomente la promiscuidad y el hedonismo zafio y ramplón entre nuestros niños y jóvenes, como una forma de alienación y de búsqueda irresponsable del placer a toda costa. O que se favorezca una imagen del hombre y de la mujer como pura mercancía sexual; o que se promueva la pederastia o las prácticas sexuales más aberrantes como si valiera todo, con tal de conseguir placer.

Con todas estas mentiras, con todas estas leyes beligerantemente anticatólicas, con este panorama que acabamos de presentar, ¿cómo va a acabar esto?. Primero se ríen de nosotros, luego legislan contra nosotros, nos ridiculizan, blasfeman, injurian; nos acusan de fascistas y de retrógrados. ¿Cuál es el siguiente paso?. ¿Prohibir las festividades católicas?. Los belenes ya están prohibidos en algunos colegios y las cruces ahora resultan “ofensivas” en las escuelas y hay que quitarlas. ¿Prohibirán las procesiones de Semana Santa?. ¿Denunciarán el Concordato con la Santa Sede?. ¿Prohibirán los Colegios Católicos?. ¿Les quitarán los conciertos?. ¿Cuánto tardarán en pasar de reírse de nosotros a la agresión violenta?. ¿Cuánto tardarán en surgir grupos de “radicales incontrolados” que traduzcan ese odio en violencia?. ¿Volverán a quemar templos?. ¿Y a fusilar católicos?. Ya veremos, pero no vamos por buen camino. Primero se siembra el odio hacia los católicos, luego se va a por ellos. ¿Estaría el Santo Padre tan equivocado cuando, en su reciente visita a España, se refirió al laicismo agresivo que se vive hoy en España?.


 




lunes, 15 de noviembre de 2010

El siempre difícil encuentro religión, política y cultura

El siempre difícil encuentro religión, política y cultura


Buenos Aires, 15 Nov. 10 (AICA).- Los encuentros y desencuentros entre religión, política y cultura fue el tema del panel realizado el 10 de noviembre por el área de Fe y Cultura de la arquidiócesis de Buenos Aires y del que participaron monseñor Alfredo Zecca, la diputada Patricia Ruiz Moreno de Ceballos, y el doctor Gabriel Limodio.

Presentados por el responsable de la Comisión Arquidiocesana de Cultura, presbítero Nicolás Sundblad, el encuentro se realizó en la sede de la Pastoral Universitaria de Buenos Aires ante un nutrido grupo de personas, en su mayoría jóvenes universitarios.

Monseñor Zecca expresó que la cuestión clave para comprender nuestro tiempo es la Verdad, porque ésta no surge por fruto del consenso, sino que se accede a ella por la fe y la razón.

Así, se refirió al problema del relativismo, tal como lo expresó en reiteradas oportunidades el papa Benedicto XVI. Explicó que el relativismo hoy se presenta en varias dimensiones: cultural, gnoseológico, metafísico, moral y teológico-religioso. Y llamó a vivir una adecuada relación entre verdad, libertad, bien y amor.

En tanto, el doctor Limodio, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina (UCA), presentó las diferencias entre legítima laicidad y laicismo, sobre todo a partir de las enseñanzas del Santo Padre.

Enfatizó que este tema es central en el magisterio del actual Pontífice y remarcó que así como la idea de laicidad es una contribución de la Iglesia a la sociedad, la Iglesia tiene el derecho de intervenir en los debates públicos cuando se trata de los denominados "valores no negociables" o "núcleos indisponibles".

Luego, la diputada Ruiz Moreno de Ceballos se refirió a los encuentros y desencuentros en el campo de la vida y la familia. Allí señaló la necesidad de que quienes están convencidos del valor de la vida humana se presenten al debate político con tres actitudes fundamentales: la serenidad, la libertad y la búsqueda del consenso. En este sentido, no es un consenso que crea la verdad, sino un consenso en torno a la verdad.

Enfatizó que al debate sobre aborto hay que incorporar el punto sobre el comienzo de la persona y que la legalización del aborto supone un quiebre social muy serio. Asimismo, destacó la necesidad de recuperar la esencia del ser mujer, que es la maternidad, como capacidad de dar acogida y contención a otra persona. Y llamó a vivir ese ser mujer en complementariedad con el varón.




sábado, 13 de noviembre de 2010

Alerta sobre caníbales sociales que erosionan la comunidad nacional

Alerta sobre caníbales sociales que erosionan la comunidad nacional


Buenos Aires, 11 Nov. 10 (AICA).- El presidente del Consejo Superior de Educación Católica (CONSUDEC), presbítero Alberto Bustamante, alertó sobre los “talibanes del derecho a hacer lo que se me antoja”, que se convierten en “caníbales de la vida social” e imponen su derecho “absolutizado, comiéndose los derechos de los demás”, y aseguró que “con esta mentalidad, lo sabemos bien, es imposible sostener el Estado de derecho, la república y el sistema democrático. Es imposible ser pueblo”.

“Estamos asistiendo cotidianamente, a través de distintas manifestaciones en nuestra querida Argentina a expresiones sociales que tienen este fundamento de ‘fundamentalismo individualista’, que erosiona la comunidad nacional y lo que es peor se lo pretende ‘vender’ como compromiso social”, cuestionó en su editorial mensual.

El sacerdote consideró que “confundir a hostiles y, muchas veces, prepotentes y organizados individualistas, que imponen totalitariamente al resto de la comunidad ‘los antojos de sus rebeldías’, con ‘comprometidos sociales’, es un despropósito que atenta contra el pueblo humilde que peregrina en su trabajo diario”.

“Un pueblo humilde expuesto a la sinrazón de los que cortan calles, toman escuelas, Ministerios, hacen justicia por mano propia. A la sinrazón de la confrontación, no ya del clásico dialéctico obrero- patrón, sino de una versión corregida y aumentada ‘made in Argentina’: el clásico obrero contra obrero, piloto de avión contra piloto de avión, empleado del subte contra empleado del subte; que convierte a la comunidad en un rehén sometido al individualismo totalitario de grupos que luchan por sus propios intereses disfrazados de comprometidos sociales e inquietos políticos”, graficó.

El presbítero Bustamante recordó que “hace tiempo advertía con claridad un importante político argentino: ‘Asistimos, en nuestro tiempo, a un desolador proceso: la disolución progresiva de los lazos espirituales entre los hombres. Este catastrófico fenómeno debe su propulsión a la ideología egotista e individualista, según la cual toda realización es posible sólo como desarrollo interno de una personalidad clausurada y enfrentada con otras en la lucha por el poder y el placer”.

“Quienes así piensan sólo han logrado aislar al hombre del hombre, a la familia de la Nación, a la Nación del mundo. Han puesto a unos contra otros en la competencia ambiciosa y la guerra absurda -lamentó-. Todo este proceso se funda en una falacia: la de creer que es posible la realización individual fuera del ámbito de la realización común”.

Por último, el presidente del CONSUDEC sostuvo que “urge recuperar el concepto de persona si queremos salvar la comunidad, la vida del pueblo; ya que la persona hace referencia necesariamente a la comunidad humana, al bien común”.



jueves, 11 de noviembre de 2010

El Papa cree que España debe responder al desafío del laicismo

El Papa cree que España debe responder al desafío del laicismo
Juan Vicente Boo


Benedicto XVI se muestra preocupado por la necesidad de reconducir en nuestro país el enfrentamiento entre fe y laicidad


Durante su vuelo hacia Santiago de Compostela, Benedicto XVI manifestó a los periodistas su amor por nuestro país pero al mismo tiempo su preocupación por la reapertura del enfrentamiento entre fe y laicidad, que es necesario reconducir a un encuentro entre ambas. El Papa reveló que cuando decidió crear el Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización, pensaba «en todos los grandes países de Occidente pero sobre todo en España”, donde también se ha vuelto necesario responder a los desafíos del laicismo y explicar la fe con un lenguaje contemporáneo.

Su tono no era agresivo sino conciliador, como se habla o aconseja a una persona que se quiere. Por eso le preocupa que el país que tanto contribuyo a la renovación del catolicismo con figuras como Ignacio de Loyola, Teresa de Ávila o Juan de la Cruz fuese también escenario de un poderoso brote de “laicismo, secularismo y anticlericalismo, sobre todo en los años 30 del siglo pasado”. Y, sobre todo, que esa disputa antigua “entre fe y modernidad ocurre también hoy de manera muy vivaz”. Por eso advirtió que “para el futuro es necesario que no haya un enfrentamiento sino un encuentro entre fe y laicidad”.

Comentando el gran valor simbólico del templo de la Sagrada Familia de Barcelona, el Santo Padre invitó a redescubrir “el valor de la familia como célula fundamental de la sociedad, que es el gran tema de hoy”. E insistió en que “es el tema fundamental, pues Dios mismo se hizo hijo en una familia” y nos enseña a ser familia. Un mensaje útil en todos los lugares pero de modo especial en España.

Hablando como peregrino, el Papa recordó que el Camino de Santiago contribuyó a “formar la unidad espiritual del continente europeo, y es un fenómeno que hoy renace”, como demuestran las colas para entrar en la catedral por la Puerta Santa.


País predilecto

Benedicto XVI volaba rumbo a un país predilecto, pues a esta segunda visita después del viaje a Valencia en el 2006 seguirá una nueva cita en Madrid el próximo mes de agosto para la Jornada Mundial de la Juventud que convertirá a España en el país más visitado por el Papa alemán. A preguntas de los periodistas, el Santo Padre reconoció que esta primacía es, efectivamente, “un signo de amor” por nuestro país.

El profesor que ha dedicado buena parte de su vida a restablecer la armonía entre fe y razón, explicó que “hay también una armonía entre fe y arte”, como enseña la vida de Antoni Gaudí y su gran templo de la Sagrada Familia, al que llamó repetidamente “una catedral” por sus dimensiones y por su continuidad arquitectónica con las grandes catedrales europeas del segundo milenio.





viernes, 8 de octubre de 2010

Iglesia Católica defiende vida y familia por el bien de toda la sociedad, resalta Benedicto XVI

Iglesia Católica defiende vida y familia por el bien de toda la sociedad, resalta Benedicto XVI


VATICANO, 07 Oct. 10 (ACI).- Al recibir hoy las cartas credenciales del nuevo embajador de Chile ante la Santa Sede, Fernando Zegers Santa Cruz, el Papa Benedicto XVI, destacó que cuando la Iglesia Católica defiende la vida desde la concepción hasta la muerte natural, el matrimonio conformado por un hombre y una mujer, y la familia basada en éste; no lo hace sólo por quienes comparte su fe, sino por el bien de toda la sociedad.

En su discurso, el Santo Padre expresó primeramente su cercanía al pueblo chileno, duramente probado por el terrible terremoto de febrero de 2010 y recordó "el esfuerzo inmenso que la Iglesia Católica en Chile, muchas de cuyas comunidades han sido también duramente probadas por el seísmo, está realizando para intentar ayudar a quienes más lo necesitan". "No me olvido tampoco de los mineros de la región de Atacama y sus seres queridos, por quienes rezo fervientemente", agregó.

Al recordar que el nuevo embajador comienza su misión en el año en que Chile celebra el Bicentenario de su independencia, el Papa afirmó que "son muy numerosos los frutos que el Evangelio ha producido en esta bendita tierra. Frutos abundantes de santidad, de caridad, de promoción humana, de búsqueda constante de la paz y la convivencia", y recordó en este sentido la celebración el año pasado del 25 aniversario de la firma del Tratado de paz y amistad con Argentina que, "con la mediación pontificia, puso fin al diferendo austral".

"Este Acuerdo histórico quedará para las generaciones futuras como un ejemplo luminoso del bien inmenso que la paz trae consigo, así como de la importancia de conservar y fomentar aquellos valores morales y religiosos que constituyen el tejido más íntimo del alma de un pueblo. No se puede pretender explicar el triunfo de ese anhelo de paz, de concordia y de entendimiento, si no se tiene en cuenta lo hondo que arraigó la semilla del Evangelio en el corazón de los chilenos".

El Papa Benedicto XVI dijo luego que "es importante, y más aún en las circunstancias actuales, en las que hay que hacer frente a tantos desafíos que amenazan la propia identidad cultural favorecer especialmente entre los más jóvenes un sano orgullo, un renovado aprecio y revalorización de su fe, de su historia, su cultura, sus tradiciones y su riqueza artística, y de aquello que constituye el mejor y más rico patrimonio espiritual y humano de Chile".

En este contexto, el Santo Padre resaltó que "si bien la Iglesia y el Estado son independientes y autónomos en su propio campo, ambos están llamados a desarrollar una colaboración leal y respetuosa para servir la vocación personal y social de las mismas personas".

"En el cumplimiento de su misión específica de anunciar la Buena Nueva de Jesucristo, la Iglesia busca responder a las expectativas y a los interrogantes de los hombres, apoyándose también en valores y principios éticos y antropológicos que están inscritos en la naturaleza del ser humano".

"Cuando la Iglesia alza su voz frente a los grandes retos y problemas actuales, como las guerras, el hambre, la pobreza extrema de tantos, la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su ocaso natural, o la promoción de la familia fundada en el matrimonio entre un hombre y una mujer y primera responsable de la educación de los hijos, no actúa por un interés particular o por principios que sólo pueden percibir los que profesan una determinada fe religiosa. Respetando las reglas de la convivencia democrática, lo hace por el bien de toda la sociedad y en nombre de valores que toda persona puede compartir con su recta razón", concluyó el Papa.



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